Signos de violencia entre parejas

La Organización Mundial de la Salud (OMS) habla de un comportamiento dominante hacia la mujer. 27/09/2017; 14:15 hrs. La violencia en la pareja, también conocida como violencia doméstica incluye violencia física, sexual y psíquica. De acuerdo con el Instituto Nacional de Geografía y Estadística (Inegi), en México, seis de cada 10 mujeres han padecido alguna agresión. En ocasiones, una persona no es consciente de qué le ocurre hasta que ha pasado mucho tiempo de relación y de sufrimiento. Una de las señales de alarma en una relación de pareja surge de reflexionar sobre cómo te sientes junto a la otra persona. Existen algunos indicios de violencia en pareja que analizamos en este post. Signos de alarma. 1. Prevalencia y características de la violencia sexual, el acecho y la violencia por parte de una pareja - National Intimate Partner and Sexual Violence Survey, Estados Unidos, 2011 (versión en inglés) Informe semanal de morbilidad y mortalidad: Surveillance Summaries; 5 de septiembre de 2014 / 63(SS08); 1-18. La Violencia Entre Las Parejas jóvenes A Nivel Internacional. La violencia entre las parejas jóvenes a nivel internacional A nivel internacional, los primeros estudios sobre el tema a los que se ha accedido, son publicados en la década del ‘80 en Estados Unidos y Canadá, generalmente fueron realizados en grupos pequeños de estudiantes universitarios o de enseñanza media. Las relaciones de pareja son, casi siempre, complicadas.En la consulta psicológica, los profesionales de la salud mental solemos ver casos de parejas que se llevan mal, hasta el punto de estar alcanzando cotas de estrés y de malestar importantes.. Hoy hablaremos de las relaciones de pareja tóxicas: esas relaciones en las que por lo menos un integrante de la relación tiene comportamientos y ... ensayo Violencia entre parejas Introducción Son muchos los adolescentes que sufren violencia en el noviazgo tanto mujeres como hombres, al confundir amor, al dominar el noviazgo y al ser víctimas de agresiones hay que darnos cuenta si sufrimos de violencia a la primera agresión ya sea verbal o física las consecuencias pueden llevar a la baja autoestima, depresión, ni seguridad y confianza ... Según datos de la Delegación de Gobierno para la Violencia de Género, en lo que va de 2019 han sido asesinadas 46 mujeres, y los asesinos han sido parejas actuales o antiguas de las víctimas. En 2003 se comenzó a llevar el registro de este tipo de crímenes en el país, y desde ese entonces se han contabilizado más de 1000 víctimas. Tu pareja abusa de ti sexualmente. Entre los signos de violencia sexual tu pareja te puede forzar a tener sexo o hacerte pensar que es tu obligación. Hacerte vestir de una manera sexual o tener prácticas sexuales en contra de tu voluntad. Inclusive, puede desear infectarte con alguna enfermedad de transmisión sexual. Violencia en el noviazgo. Posted on 3 mayo, 2015 Actualizado enn 30 mayo, 2015. La violencia disfrazada de amor es casi invisible: los signos del maltrato durante el noviazgo son desconocidos para gran parte de los jóvenes, que los confunden con muestras de afecto que, en realidad, ocultan conductas controladoras basadas en la desigualdad entre los sexos. Abril) sobre las víctimas de violencia ejercida por el cónyuge o análogo2, muestran que se denuncian 5.129 delitos o faltas tanto en mujeres como en hombres entre las edades de 21 y 30 años. Estos resultados demuestran que el uso de la violencia no suele surgir de forma

RETORNO AL GÉNERO: EL POSTMODERNISMO Y LA TEORÍA LESBIANA Y GAY Sheila Jeffreys/ La herejía lesbiana 1993

2019.10.22 02:05 RadfemXX__ RETORNO AL GÉNERO: EL POSTMODERNISMO Y LA TEORÍA LESBIANA Y GAY Sheila Jeffreys/ La herejía lesbiana 1993

En los años 80 se produjo un repentino entusiasmo por la obra de los Maestros del postmodernismo -Lacan, Foucault y Derrida- seguido de su incorporación a la teoría feminista. Algunas críticas feministas han señalado que este hecho causó cierta despolitización del feminismo. En el campo de la teoría lesbiana y gay la obra de las grandes figuras masculinas del postmodernismo, así como la de otros teóricos inspirados por ellos, ha sido acogida con más entusiasmo aún. No debe sorprender que la llamada teoría lesbiana-y-gay, a saber, aquella que homogeneiza a lesbianas y varones gays, resulte tan atractiva a los ojos de estos últimos. Todo lo que remita de forma demasiado explícita al feminismo es contemplado con suspicacia. En el momento actual el proyecto de elaborar una teoría lesbiana independiente aparece como una empresa extravagantemente separatista. las estrellas de la nueva teoría lesbiana-y-gay, Judith Butler y Diana Fuss, son ambas mujeres, aunque se dedican a reciclar un feminismo fundamentado en los Maestros postmodernos -en su mayoría gays- que no hiera la sensibilidad de los gays. No es una empresa fácil. ¿Cómo lograr, pongamos por ejemplo, que el fenómeno del travestismo se considere no ya aceptable sino revolucionario en la teoría lesbiana y gay., cuando ha sido un tema sumamente controvertido para la teoría feminista desde que las lesbianas se distanciaron del movimiento de liberación gay? Sólo se logra con un retorno al género, con la invención de una versión inofensiva del género, con la que las lesbianas y los gays podrán jugar eternamente y ser revolucionarios al mismo tiempo.
La versión del género introducida por la teoría lesbiana y gay es muy distinta del concepto de género de las teóricas feministas. Se trata de un género despolitizado, aséptico y de difícil asociación con la violencia sexual, la desigualdad económica y las víctimas mortales de abortos clandestinos. Quienes se consideran muy alejadas de los escabrosos detalles de la opresión de las mujeres han redescubierto el género como juego. Lo cual tiene una buena acogida en el mundo de la teoría lesbiana y gay porque presenta el feminismo como diversión, y no como un reto irritante. Un análisis preliminar de quiénes son estas nuevas portavoces de la teoría lesbiana y gay nos puede ayudar a comprender la elección de esta política en concreto. Mientras que las feministas destacas de los 70 solían tener una formación profesional en ciencias políticas, historia, y sociología, esta nueva variante procede de los estudios literarios y culturales, así como de los estudios fílmicos. Tomemos como ejemplo el libro compilado por Diana Fuss , Inside/Out. Lesbian Theories, Gay Theories. Judith Butler ejerce la docencia en un Centro de Humanidades y, por consiguiente, no pertenece necesariamente al campo de la crítica cultural. Las dieciocho autoras restantes proceden del campo de la literatura, los medios de comunicación, los estudios fílmicos, la fotografía y la historia del arte. No hay razón por la que una crítica del arte no pueda realizar una aportación valiosa al desarrollo de la teoría política; sin embargo, tal vez sea un signo preocupante que todo lo que la nueva generación de alumnas y profesoras lesbianas y alumnos y profesores gays denominan "teoría" proceda del mundo de las artes y no de las ciencias sociales. Tal vez así se explique el hecho de que en esta nueva teoría no haya lugar para el anticuado tema de las auténticas relaciones de poder, ni tampoco para la economía o para una forma de poder que no anda simplemente jugueteando, sino que se encuentra en manos de clases y elites determinadas. la teoría postmoderna otorgó un lugar preeminente al lenguaje dentro de lo político: la palabra se tornó realidad, el crítico cultural se convirtió en activista político, blandiendo la pluma mientras el ama de casa maltratada por su marido por olvidar una telaraña en un rincón se vuelve extrañamente invisible.
Fijémonos ahora en las autoridades que cita la nueva teoría lesbiana y gay. En las notas de su introducción, Diana Fuss cita a Judith Butler, a Lacan, en varias ocasiones a Derrida, a Foucault y a nueve varones y dos mujeres más. Lo cual resulta verdaderamente sorprendente, teniendo en cuenta el importante corpus de teoría feminista lesbiana original que podría servir de fuente de inspiración; pero estas obras no existen para la nueva teoría lebiana y gay. No hay referencias a Mary Daly, Audre Lorde, Janice Reymond, Julia Penelope, Sarah Hoagland o Charlotte Bunch. Estas separatistas del pensamiento que plantean una teoría lesbiana donde los varones gays tienen una difícil cabida, han desaparecido.En la raíz del problema de género en la nueva teoría lesbiana y gay se halla la idea del predominio del lenguaje y de las oposiciones binarias que procede de lacan y de Derrida. El lenguaje adquiere una importancia sin par. Mientras que otras feministas consideran el lenguaje un factor importante, en medio del panorama de otras fuerzas opresoras que perpetúan la opresión de las mujeres -las restricciones económicas, la violencia de los varones, la institución de la heterosexualidad-, para las nuevas abogadas postmodernas de la teoría lesbiana y gay el lenguaje se convierte en un asunto primordial El lenguaje actúa a través de la construcción de falsas oposiciones binarias que controlan misteriosamente la manera de pensar y, por consiguiente, de actuar, de las personas. Una de estas parejas binarias -masculino/femenino- es la más crucial para la opresión de las mujeres así como de las lesbianas y de los gays. La feminista postmoderna excluye a los varones del análisis. El poder se convierte, en sentido foucaultiano, en algo que navega por ahí en perpetua reconstitución, sin cometido real y sin conexión alguna con las personas reales. Por consiguiente, Judith Butler adscribe el poder a ciertos "regímenes", afirmando que "los regímenes de poder del heterosexismo y del falogocentrismo persiguen su propio crecimiento por medio de una constante repetición de su propia lógica..." En otro lugar antropomorfiza la heterosexualidad:
El hecho de que la heterosexualidad esté en un continuo proceso de autointerpretación es prueba de que se encuentra en peligro constante: "sabe" de su posibilidad de desaparecer.
¡Una heterosexualidad con tesis doctoral! Un análisis feminista normalmente preguntaría en interés de quién o de qué se constituyen y operan estos regímenes; la pregunta por su finalidad no parecería estar fuera de lugar. Entonces volverían a aparecer los varones.
El concepto de género que utiliza Butler se encuentra igualmente alejado de todo contexto respecto de las relaciones de poder
El género de la repetida estilización del cuerpo, una serie de actos repetido dentro de un marco regulador altamente rígido que a lo largo del tiempo cristalizan, dando la apariencia de una sustancia o de una existencia natural.
En otro lugar afirma que "el género es una forma de travestimo (drag). De esta forma el género viene a significar una manera de sostener el cuerpo, un atuendo, una apariencia, y no resulta sorprendente la conclusión de Butler de que todas las formas de intercambio genérico, como el travestismo y los juegos de roles de las lesbianas, son actos revolucionarios. No queda claro dónde encaja en este entramado la vulgar y verdadera opresión de las mujeres. Si un varón cruel maltrata a la mujer con la que vive, ¿es porque ella ha adoptado el género femenino en su apariencia externa? ¿Su pondría una solución para ella adoptar durante un día el género masculino paseándose vestida con una camisa de trabajo o zahones de cuero? cuando el género se convierte en idea o en apariencia, la opresión de las mujeres efectivamente desaparece. Algunas teóricas feministas radicales han resaltado que la idea de género tiende a ocultar las relaciones de poder del sistema de supremacía masculina. El concepto de género ha gozado siempre de la mayor aceptación entre las teóricas feministas liberales y socialistas y, más recientemente, entre las postmodernas.Cuando en el pasado las teóricas feministas de cualquier ideología política se referían al género, siempre lo entendían como algo que puede ser superado o sobreseído. Tanto las feministas heterosexuales como las lesbianas se han sentido insultadas cuando les llamaban femeninas o masculina.s Se consideraban -y muchas así lo siguen haciendo- objetoras de conciencia del género y no querían ningún trato con éste, resistiéndose a representar ninguno de ellos. Algunas eligieron la vía de la androginia; sin embargo, las teóricas feministas radicales han apuntado las limitaciones de esta aproximación. la idea de la androginia se apoya en la perpetuación e los conceptos de masculino y femenino: es una supuesta combinación de las características de ambos y, por consiguiente, los reifica antes que abandonarlos. durante más de veinte años las feministas y feministas lesbianas han tratado de rebatir el género negándose a actuar de acuerdo con sus reglas; en la actualidad algunas feministas postmodernas han calificado este proyecto no sólo de mal planteado sino, además de imposible de alcanzar. Dentro de la teoría feminista, Butler denomina movimiento "pro-sexualidad" a aquel que mantiene que la sexualidad "se construye siempre en términos del discurso y del poder, entendiendo parcialmente el poder como ciertas convenciones culturales heterosexuales y fálicas". Corrobora esta definición y afirma que resulta imposible construir una sexualidad en los márgenes de estas convenciones:
Si la sexualidad es una construcción cultural dentro de las relaciones de poder existentes, el postulado de una sexualidad normativa "antes", "en los márgenes" o más allá" del poder representa una imposibilidad cultural y un sueño políticamente inviable que demora la misión concreta y actual de repensar todas las posibilidades subversivas, para la sexualidad y para la identidad, dentro de los propios términos del poder.
El feminismo en su acepción habitual ha sido declarado imposible. La teoría postmoderna se utiliza para apoyar el proyecto libertario sexual y, más concretamente, el sadomasoquista.
La mayoría de las feministas de los setenta y de los ochenta probablemente se habrán encontrado luchando en favor de la eliminación del género y de la sexualidad falocéntrica. Hemos tratado de crear algo nuevo y distinto. Ahora descubrimos que perseguíamos un imposible. Mis jóvenes alumnas lesbianas me dicen. "No hay duda de que el género está presente en las relaciones". No son conscientes de que con este comentario ofensivo invalidan veinte años de lucha de las feministas lesbianas contra esta situación. Resulta casi tan frustrante como cuando, recién iniciada en el feminismo, los hombres solían aleccionarme sobre el carácter "natural" de la femineidad y de la masculinidad. Los hombres ya no hablan así, ahora lo hacen las postmodernas y los postmodernos. Estas alumnas asumen, a consecuencia de su consumo de lecturas teóricas postmodernas, la imposibilidad de eludir el género. Según Derrida, no se puede escapar a una oposición binaria, sólo se puede dar mayor peso a la parte más débil provocando presiones y tensiones. Quien pretende evitar el binario es tachada de esencialista. El Término "esencialista" ha adquirido un significado totalmente distinto y se emplea para denotar a quienes conservan cierta fe en la posibilidad de una acción social para conseguir un cambio social. Tiempo atrás tal vez supiéramos qué significaba el esencialismo. señalaba la convicción de que a varones y a mujeres les separaba una diferencia natural y biológica. las feministas radicales, eternas misioneras del construccionismo social, discrepaban de esta convicción, aunque ciertas teóricas feministas de otros credos hayan fingido lo contrario. La feminista postmoderna Chris Weedon insiste en sus escritos en la desconcertante afirmación de que las feministas radicales empeñadas en transformar la sexualidad masculina en interés de la liberación de las mujeres, son en realidad deterministas biológicas convencidas de la imposibilidad de todo cambio. lo que ahora se denomina "esencialismo" es la fe de las lesbianas en poder evitar el estereotipo de género, o en la posibilidad de practicar una sexualidad que no se organiza en torno al pene o a algún desequilibrio de poder. El postmodernismo llama a esta convicción esencialista por confiar en la existencia de una esencia incognoscible del lesbianismo. Todo lo conocido, o lo pensable, está infundido por el género y por el falocentrismo y el sistema sólo puede cambiar mediante el juego dentro de sus reglas. También se podría -tal vez incluso con más razón- invertir el juego, acusando de esencialismo a quienes aseguran que las lesbianas no pueden escapar del género o del falocentrismo. Sin embargo, quisiera evitar la invención y el lanzamiento de nuevas versiones esencialistas. Basta decir que la idea del carácter inevitable del género y del falogocentrismo me parece una visión brutalmente determinista y pesimista que consigue anular el proyecto feminista de los últimos veinte años. Concuerda con la tendencia general del postmodernismo a considerar la militancia política y la fe en la viabilidad de un cambio político como una actitud sospechosa, ridícula e incluso vulgar.
Fijémonos ahora en lo que Butler entiende como el potencial revolucionario del travestismo. La construcción social del género es un viejo principio fundamental del feminismo. No obstante, al igual que otros hallazgos feministas tradicionales y muy manidos, parece nuevo y fascinante a los ojos de las seguidoras del postmodernismo. Y, efectivamente, es posible que lo sea para toda una nueva generación de mujeres jóvenes que no han tenido acceso a la literatura feminista de los sesenta y de los setenta, puesto que ésta no aparece en las referencias bibliográficas de sus cursos. Buttler afirma que el potencial revolucionario del travestismo y de los juegos de roles consiste en la capacidad de estas prácticas para ilustrar la construcción social del género. descubren que el género no posee ninguna esencia ni forma ideal sino que es tan sólo un disfraz (drag) que usan tanto las mujeres heterosexuales femeninas como los hombres heterosexuales masculinos, tanto las lesbianas que juegan a roles como los travestis gays sobre los escenarios, o los clónicos.
El travestismo es una forma trivial de apropiarse, teatralizar, usar y practicar los géneros; toda división genérica supone una imitación y una aproximación. Si esto es cierto -y así parece-, no existe ningún género original o primario que el travestismo imite, sino que el género es una especia de imitación para la cual no existe original alguno...
El género, entendido como gestos, atuendo y apariencia, puede, efectivamente, considerarse como disfraz, travestismo o, en palabras de Butler, "representación" (performance). A su modo de ver, la "representación" demuestra la ausencia de un "sexo interno o esencia o centro psíquico de género". Esta supuesta estrategia revolucionaria, ¿cómo puede traducirse en un cambio? No queda demasiado claro.
¿Cómo, pues..., utilizar el género, en sí mismo una inevitable invención, para inventar el género en unos términos que denuncien toda pretensión de origen, de lo interno, lo verdadero y lo real como nada más que los efectos del disfraz, cuyo potencial subversivo debe ensayarse una y otra vez para así convertir el "sexo" del género en el lugar de un juego político pertinaz?
Al parecer, el público que asiste a la función de travestismo del género debe darse cuenta de que el género no es ni "real" ni "verdadero". pero, después de darse cuenta, ¿qué deben hacer? Al acabar la función de travestismo, ¿las mujeres y los hombres heterosexuales volverán a casa corriendo para deshacerse del género y anunciar a sus parejas que no hay tal cosa como la masculinidad y la femineidad? No parece demasiado probable. Si el género fuera realmente sólo una idea, si la supremacía masculina se perpetuara sólo porque en las cabezas de los hombres y de las mujeres no acababan de prenderse las lucecitas necesarias para poder descubrir el error del género, entonces la estrategia de Buttler podría tener éxito. Sin embargo, su concepción de la opresión de las mujeres es una concepción liberal e idealista. la supremacía masculina no sólo se perpetúa porque la gente no se percata de la construcción social del género o por una desgraciada equivocación que tenemos que corregir de alguna manera. Se perpetúa porque sirve a los intereses de los varones. No hay razón por la que los varones tengan que ceder todas las ventajas económicas, sexuales y emocionales que les brinda el sistema de supremacía masculina, sólo por descubrir que pueden llevar faldas. Por otra parte, la opresión de las mujeres no sólo consiste en tener que maquillarse. La imagen de un varón con falda o de una mujer con corbata no basta para liberar a una mujer de su relación heterosexual, mientras el abandono de su opresión le puede causar un sufrimiento social, económico y probablemente hasta físico, y en algunas ocasiones la pérdida de su vida.
Según las defensoras de los juegos de género, el potencial revolucionario reside no sólo en la asunción de un género en apariencia inadecuado, a saber, la femineidad por parte de un varón o la masculinidad por parte de una mujer. Parece ser que también la representación del género previsto puede ser revolucionaria. Hace tiempo que esta idea ha estado presente en la teoría gay masculina. Los gays que han descrito el fenómeno del hombre clónico vestido de cuero de los setenta no se pusieron de acuerdo sobre el potencial revolucionario de este fenómeno. Muchos teóricos gays mostraron su consternación, cosa bien comprensible. A su entender, el modelo viril de los gays traicionaba los principios de la liberación gay, que trataba de destruir los estereotipos de género, considerando las masculinidad un concepto opresivo para las mujeres. Otros autores han resaltado el carácter revolucionario del tipo masculino gay por su cuestionamiento del estereotipo gay afeminado. Por otra parte, se ha señalado que el potencial revolucionario del gay masculinizado puede permanecer invisible, puesto que el espectador desprevenido no lo reconoce como gay sino que lo tiene simplemente por masculino. ¿De que manera debe saberlo? El argumento del carácter políticamente progresista de la masculinidad, que esgrimen los varones gays, parece, por último, una simple manera de justificar algo que ciertos gays desean o que les atrae. la aprobación se inventó después del hecho, tal vez porque algunos gays se dieron cuenta del carácter retrógrado de la pose masculina que adoptaban para "camuflarse", sentirse poderosos o sexualmente atractivos y necesitaban justificarse.
El retorno al género, que se ha producido en la comunidad de los varones gays a partir de finales de los setenta en términos de un renovado entusiasmo por los espectáculos de travestismo y por un nuevo estilo viril, aparece en la comunidad lesbiana mucho más tarde. Sólo en os años 80 se comenzó a observar un retorno al género entre las lesbianas con la rehabilitación de los juegos de roles y la aparición de las lesbianas "de carmín". Las ideas de las obras de los Maestros postmodernos resultaron sumamente convenientes porque constituían una justificación intelectual y permitían anular y ridiculizar desde la academia cualquier objeción feminista. En Gender Trouble, Judith Butler demostró que el psicoanálisis de antaño, representado por un trabajo de Joan Riviere de 1929 sumado a unas declaraciones de Lacan sobre la femineidad como mascarada y parodia, pueden ser utilizados por las nuevas teóricas lesbianas y gays procedentes de los estudios culturales en defensa de la representación de la femineidad por las lesbianas como una estrategia política. En otro lugar esta representación es llamada "mimetismo", aunque esta palabra no se adecúa al análisis de Butler, dado que sugiere la existencia de un original que es mimetizado, y, de hecho, ella no la utiliza. Carol-Anne Tyler explica de la siguiente manera la idea del mimetismo, recurriendo a Luce Irigaray:
Según Irigaray, mimetizar significa "asumir el rol femenino a propósito...para rendir "visible" a través de un juego de repeticiones algo que debe permanecer invisible..." Representar lo femenino significa "decirlo" con ironía, entre comillas... como hipérbole... o como parodia... En el mimetismo y también en el campo, la ideología se "hace" con el fin de deshacerla y así aportar nuevos conocimientos: que el género y la orientación heterosexual que debe asegurarlo son antinaturales e incluso opresivos.
Sin embargo, Tyler critica esta idea. Apunta que si todo género es una máscara, resultará imposible distinguir la parodia de lo "real". Lo real no existe. De esta manera el potencial revolucionario se pierde.La idea del mimetismo está presente en el elogio que algunas críticas culturales hacen de Madonna. afirman que Madonna socava los conceptos de fijeza y de autenticidad del género, al asumir la femineidad cómo representación. El mimetismo requiere la exageración del rol femenino asumido. Al parecer, es así como han de saber las espectadoras inexpertas que están ante una estrategia revolucionaria. El exceso de maquillaje o de la altura de los tacones indicaría que el género es entendido como representación. Cherry Smyth, abanderada de la política queer, apunta en una reseña acerca de la obra de la fotógrafa lesbiana Della Grace que la indumentaria femenina tradicional puede tener un efecto revolucionario:
En verdad parte de la iconografía ha sido sustraída a las trabajadoras del sexo y la moda post-punk cual confiere una autonomía violenta a la elegancia femme, y convierte el hecho de llevar minifalda y de exhibir el body en un gesto conscientemente antiestético e intimidatorio, antes que vulnerable y sumiso.
La encarnación por excelencia de este estilo es, según Smyth, "la propia Madonna, probablemente uno de los ejemplos más famosos de la transgresión queer". Las teóricas feministas que no son ni queer ni postmodernas tienen grandes dificultades para apreciar la transgresión de Madonna contra otra cosa que no sea el feminismo, el antirracismo y la política progresista en general. La teórica feminista norteamericana negra bell hooks apunta que Madonna no pone en entredicho las reglas de la supremacía masculina blanca, sino que las acata y las explota. Según Hooks, las mujeres negras no pueden interpretar el teñido rubio del pelo de Madonna como "una simple elección estética", sino que para ellas ésta nace de la supremacía blanca y del racismo. la autora entiende que Madonna utiliza su "condición de personal marginal" en Truth or Dare: In Bed With Madonna (En la cama con Madonna) con el propósito de "colonizar y apropiarse de la experiencia negra para sus propios fines oportunistas, aunque trate de disfrazar de afirmación sus agresiones racistas". Apunta que, cuando Madonna utiliza el tema de la chica inocente que se atreve a ser mala, "se apoya en el mito sexual racista/sexista incesantemente reproducido, según el cual las mujeres negras no son inocentes ni llegan a serlo jamás". Hooks encabeza su artículo con una cita de Susan Bordo que señala que el "potencial desestabilizador" de un texto puede medirse sólo en relación con la "práctica social real". Si acatamos el "potencial desestabilizador" del mimetismo según esta perspectiva, descubrimos numerosos ejemplos a nuestro alrededor.- en los medios de transporte público, en las fiestas de la oficina, en los restaurantes- en los que las mujeres adoptan una femineidad exagerada. Es difícil distinguir entre la femineidad irreflexiva y corriente, y la sofisticada femineidad como mascarada. También aquí encontramos cierto esnobismo. Se juzga con distintos raseros a las mujeres que han optado por llevar una vestimenta muy parecida, según sean ignorantes y anticuadas o hayan cursado estudios culturales, hayan leído a Lacan y hayan tomado la consiguiente decisión deliberada y revolucionaria de ponerse un Body escotado de encajes.
¿Por qué tanta agitación sobre este tema? Resulta difícil creer que las teóricas lesbianas postmodernas entiendan realmente el mimetismo y los juegos de roles como una estrategia revolucionaria. Sin embargo, la teoría permite a las mujeres que quieran usar el fetichismo de género para sus propios fines, ya sean de índole erótica o simplemente tradicional, hacerlo con un petulante sentido de superioridad política. Parece divertido jugar con el género y con toda la parafernalia tradicional de dominio y sumisión, poder e impotencia, que el sistema de supremacía masculina ha engendrado. Mientras que el maquillaje y los tacones de aguja representaban dolor, gastos, vulnerabilidad y falta de autoestima para la generación de mujeres que se criaron en la década de los sesenta, la nueva generación de jóvenes nos informa que estas cosas son maravillosas porque ellas las eligen. Esta nueva generación se pregunta incrédula cómo podemos divertirnos sin depilarnos las cejas ni las piernas. Y, entretanto, la construcción del género permanece incontestada. Estamos ante el sencillo fenómeno de la participación de ciertas lesbianas en la tarea de refuerzo de la fachada de la femineidad. Hubo un tiempo en que las feministas lesbianas aparecían en público o en televisión vestidas de una manera que rehuía deliberadamente el modelo femenino, como una estrategia de concienciación. Creíamos que de esta forma mostrábamos a las mujeres una posible alternativa al modelo femenino. Actualmente todas las parodistas, mimetistas y artistas de performance nos dicen que el sistema de supremacía masculina sufrirá una mayor desestabilización gracias a que una lesbiana se vista del modo que cabría esperar de una mujer heterosexual extremadamente femenina. Resulta difícil saber por qué. Las más desestabilizadas son, con toda probabilidad, las feministas y las lesbianas, que se sienten totalmente desarmadas e incluso humilladas por una lesbiana que demuestra y proclama que también ella quiere ser femenina.
Aparte del retorno al género, hay otro aspecto del enfoque postmoderno de los estudios lesbianos y gay que no parece constituir una estrategia revolucionaria claramente útil. Se trata de la incertidumbre radical (radical uncertainty) respecto de las identidades lesbiana y gay. Tanto los teóricos como las teóricas adoptan una postura de incertidumbre radical.
Para los incipientes movimientos lesbiano y gay de los setenta, nombrar y crear una identidad eran cometidos políticos fundamentales. Nombrar tenía una especial importancia para las feministas lesbianas conscientes de cómo las mujeres desaparecían normalmente de la historia de la academia y de los archivos, al perder su nombre cuando se casaban. Éramos conscientes de la importancia de hacernos visibles y de luchar por permanecer visibles. La adopción y la promoción de la palabra "lesbiana" eran fundamentales, ya que establecían una identidad lesbiana independiente de los varones gays. A continuación, las feministas lesbianas del mundo occidental intentaban llenar de significado esta identidad. Estábamos construyéndonos una identidad política consciente. Las feministas lesbianas han defendido siempre un enfoque construccionista social radical para el lesbianismo. Mediante poemas, trabajos teóricos, conferencias, colectivos propios, así como el trabajo político de cada día, íbamos construyendo una identidad lesbiana, que aspiraba a vencer los estereotipos perjudiciales y predominantes y que debía formar la base de nuestro trabajo político. Se trataba de una identidad históricamente específica. la identidad lesbiana que construyen las actuales libertarias sexuales y las teóricas de la nación queer es radicalmente distinta. La identidad elegida y construida debe corresponderse con las estrategias políticas que se quieran emprender.
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2018.08.27 01:02 makaragamz Hay leyes o procedimientos que me ayuden contra un padre alcohólico y violento?

[UPDATE] Muchas gracias a todos por el apoyo, les comento muy en resumen lo ocurrido con esto. Un tiempito luego de creado este post, mi viejo llegó a casa del laburo (peón de seguridad) muy ebrio e hizo toda una escena y empezó a discutir de boludeces con mi vieja. Entre cosa va cosa viene se va todo a la chota y empezó a gritarme y amenazarme que me iba a matar, que ya me iba a agarrar en la calle. Aprovechamos esto para grabarlo y fuimos volando a Lavalle 1250 que está la oficina de violencia familiar.
En resumen, ya lo pudimos sacar de casa, restricción perimetral por 90 días y nos dieron a mi vieja y a mí uno botón de pánico. La idea igual es no dormirnos en los laureles y tratar de movernos. Pero en lo que va desde que lo sacamos cambió MUCHO la cosa en casa, estamos super tranquilos y menos tensos.
Muchas gracias a todos!!!
[Post original]
Primero que nada gracias por pasarse por acá, esto va ser algo largo y aburrido. Abajo de todo va estar el tl;dr.
Primero un poco de contexto, que es muy importante a tener en cuenta. Vivo en Parque Patricios con mi pareja y mis viejos. Alquilamos una casa previamente usada como depósito, tenemos seguridad que quien nos alquila es dueño pero el problema es que nunca nos hizo un contrato legal, por lo que es todo verbal. Mis viejos laburan, pero yo estoy en busqueda laboral desde hace un tiempo ya, mi pareja se está preparando para anotarse a enfermería en la Facultad de Medicina. Mientras tanto yo me muevo haciéndo reparaciones de Pc y celus, y ella como peluquera, obviamente no son un gran aporte a casa pero para nuestras necesidades y aportar algo de comida van, es mejor que estar en 0.
La situación es algo complicada como se habrán dado cuenta, pero eso lo estamos resolviendo por otros lados, el problema mayor que tenemos es mi viejo. Mi viejo es una persona que vivió una vida de pura fuerza bruta, mucha violencia y alcohol, es el paraguayo machista que exige respeto mientras está tirando platos o rompiendo algún aparato o mueble. Puteando a mi vieja cada que puede, nunca le falta la botella de alcohol, etc. se dan una idea ya. Como si fuera poco, ya está en sus 50 y pico, todo el alcohol de su vida le aceleraron los tramites para empezar a dejarlo senil, es imposible tener una charla tranquila, diplomática, justa con el, siempre va a tener la razón y si no la tiene va a hacer berrinche pataleando, tirar excusas sin mucho sentido y que nada tienen que ver con la vida, o directamente se te va abalanzar para tomar la razón a las piñas. Dios lo bendijo con un cuerpo físicamente activo y bastante fuerte, cosa que no viene bien acompañada con una mente ya atrofiada.
Hace muchos años llevamos una vida super inestable con el, cada tanto tratándo de sacarlo a la mierda de casa pero no es tan fácil, ya que cada vez que el reacciona violentamente yo salgo a reaccionar para frenarlo, y eso la policia lo vé como simple violencia doméstica, no pueden hacer nada salvo dejarnos charlando o llevarnos a los dos, para largarnos a las horas y volver a la misma mierda. Pero en estas semanas todo escaló un nivel, se armó otro quilombo y ya estamos todos en un punto casi climático, el esta más inestable que nunca, yo con mi pareja vivimos encerrados en nuestro cuarto tirando cvs o tratando de aprender algo (yo estoy estudiando algo de programación y ella cosas de baile o preparandose para estudiar enfermería). No puedo cruzarme con el porque cualquier cosa puede pasar, está super fiera la cosa en casa.
Lo que quisiera saber, es que puedo hacer? Mudarme yo solo con mi pareja no es opción, ya que no tenemos un laburo estable. Mudarnos los tres con mi vieja viene siendo nuestra mejor chance, pero no podemos entrar a casi ningún lado porque no tenemos garante, ni ahorros lo suficientemente grandes para un seguro de caución y toda la guita que te piden para entrar a casi cualquier lugar. Mudarnos a provincia es una opción, pero es complicada por tema de viaje para mi vieja (ella es una señora grande ya y sale a las 10 de la noche). Además, personalmente es alto bajón que por una persona con claros signos de locura, por ser un violento de mierda, tenga el poder de sacar a 3 personas de su casa, que se yo, me haré la víctima pero suena re injusto.
Que se puede hacer en esta situación? tengo en casa un loco violento, grande, alcohólico pero que sabe aparentar muy bien su cordura, fuera de casa un amor pero dentro un puto berserker. Literalmente no tiene amigos y su familia no lo banca, es un hombre solitario, pero se maneja lo suficientemente bien para aparentar bienestar con quien corresponde, por eso no sé que tan viable es tratar de encerrarlo como loco, no sé como son estos trámites.
Serviría de algo dejarme golpear yo para ponerle una causa? ya me estoy quedando sin opciones... hasta me han ofrecido un poco de "ayuda violenta" contra el, pero por más tentadora que sea la oferta esto no ayudaría mucho, creo yo.
En fin, que esto sirva como descargo, pero me gustaría posta saber que puedo hacer, sé que cometí banda de errores en mi vida como no tener una carrera o no tener un laburo fijo y eso complica MUCHO mi situación, pero necesito saber que puedo hacer ahora, en lo pronto...
Como proyecto tengo ya fijo tener algún estudio en informática y más adelante un profesorado de inglés, mientras mi pareja se mete en enfermería, pero necesito primero salir de esta situación para llegar vivo a lograr eso, es literal si digo que de mi viejo se puede esperar cualquier cosa.
Bueno ahora si, de verdad agradecería cualquier tipo de comentario, opinión, cagada a pedos, lo que sea, cualquier cosa que puedan orientarme a moverme bien en este asunto. Desde ya muchísimas gracias.
Tl:dr; mi viejo es alcohólico y violento contra su propia familia, no tengo laburo y no tenemos forma fácil de mudarnos para alejarnos. En cualquier momento nos va explotar violentamente, que podemos hacer?
Espero también que ese thread pueda ayudar a cualquiera que esté en una situación parecida a la mía, cosa que es bastante fácil.
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2018.07.29 02:56 alforo_ Se buscan imbéciles para club de fans

Como si de un virus se tratara, los imbéciles se han convertido en perfectos forúnculos allá donde la espalda pierde su bello nombre. Y en España últimamente salen como las babosas en días de lluvia fina a jalear las más putrefactas causas. Y, como me pasa con esos animalitos que reptan y cuya misión no es más que comer los brotes tiernos expulsando babas, no entiendo muy bien cuál es el beneficio en esto que se ha venido llamando el círculo de la vida.
Hace pocas fechas escuchábamos quejicoso a un miembro de La Manada dolerse de que Facebook le hubiera cerrado su club de fans. Sí, en España un nutrido número de imbéciles decidieron loar al tipo que violó a una chica de 19 años en San Fermín y sobre el que está pesa otra actuación similar con una chica de Pozoblanco. No sé si lo que más les mola es que droguen a las chicas, que simplemente abusen de su superioridad numérica y de fuerza para poder abusar de ellas o si, por el contrario, les atrae el perfeccionamiento de sus planes: organizaban las violaciones como si de un campamento de alta montaña se tratara, sin dejarse nada al azar: la ropa interior, los calcetines y ¡la burundanga!
Imbéciles machistas que han diseccionado la vida de la chica como si el hecho de haber sido violada debiera haber supuesto condena de muerte social, que han redactado titulares machistas que rozaban el delito -y no sólo a la inteligencia y a la vergüenza ajena-. Los mismos imbéciles que, a través de digitales de poca monta, han cruzado la línea de su natural estulticia para convertirse en delincuentes que publicaron los datos personales de la chica incumplimiento las leyes que protegían sus datos.
El machismo mata, y por tanto, me van a permitir que muestre mi intolerancia a una actitud que ha abocado a una auténtica lacra de terrorismo machista que, hoy, ya no pone el contador a cero respecto a las mujeres asesinadas a manos de sus parejas o exparejas, pero que no acaba de definir con exactitud la magnitud de todas aquellas que son víctimas de violencia machista en cualquiera de sus expresiones.
Imbéciles y puteros que defienden que las prostitutas trabajan porque, como no han estudiado y son vaguetas o feas, pues tiene que comerciar con su cuerpo y son cómplices de que un 70% de mujeres que practican la prostitución en España sea víctima de trata de blancas, maltrato, abuso, vejaciones y asesinatos. Porque los imbéciles patrios, machistas y puteros, nos colocan como el país que más consume prostitución en Europa.
Y, oye, que das una patada a una piedra y te salen esos del PP que apoyan a esa insigne concejala que afirmó que la prostitución debía existir para satisfacer a feos y discapacitados porque no pueden tener otra cosa. ¿Cómo le explicas a quien piensa así que ni la discapacidad ni la fealdad son motivos para maltratar a una mujer y que el mantener relaciones sexuales no es un derecho?
Como si sus palabras no fueran el mejor escaparate de su capacidad de verbalizar aberraciones decidió extenderla a la acción política e intentar reprobar a la concejal socialista que defiende que la prostitución no sólo es una forma de violencia machista, sino que además, es una de las más terribles porque, quienes la padecen, en demasiadas ocasiones están bajo el yugo del maltrato y el miedo.
Y sí, es una muestra de imbecilidad supina intentar reprobar a quien defiende los derechos de las mujeres echándole en cara que acuse a los pinteños de consumir prostitución. Supongo que quien no haya consumido prostitución no se dé por aludido, y el que lo haya hecho, espero que le hierva la cara como le hierven las entrañas a quienes han tenido que padecerlos dentro de sus cuerpos.
Y como; aunque la mona se vista de seda, mona se queda; hay togas -las sotanas merecen un capitulo monográfico- que no pueden esconder la imbecilidad de las palabras de quien pretendió absolver a un padre por haber abusado de su hija porque, según el juez, la niña no mostró signo alguno de encontrarse o sentirse incómoda, intranquila, inquieta o perturbada mientras su padre le metía mano en un autobús urbano delante de quienes le denunciaron. O toda esa condescendencia con el machismo que, a golpe de mazo, han dejado a las mujeres en manos de sus verdugos, en la muerte segura de los malos tratos, de las amenazas. De todos esos niños y niñas que no fueron suficientemente protegidos porque la injusticia patriarcal hace una lectura del Código Penal que nos sigue sometiendo a la desigualdad y al arbitrio de quienes siguen creyéndose superiores y no iguales.
750 jueces firmaron un manifiesto hace pocas fechas en las que manifestaban sentirse presionados porque la sociedad y los políticos opinaban sobre las sentencias. Señorías, yo firmo un manifiesto para que, jueces como el que ha condenado a Juana Rivas con más dureza de la que hubiera tratado al ex marido en caso de abusar de ella y/o de sus hijos, no se permitan reflejar en una sentencia que una cicatriz en el muslo de una mujer es un elemento de belleza. Circunstancialmente es el mismo juez que se opuso a la Ley contra la Violencia de Género. Millones de mujeres nos unimos el pasado 8 de marzo en el más grande manifiesto para que, entre otras cosas, las togas no supongan impunidad en el respeto a la igualdad, al respeto, a una sociedad del siglo XXI que ha avanzado y ya no admite que las mujeres sigamos sometidas a legislaciones más propias del medievo. Esos magistrados y magistradas puede que ignoren que España ha tenido el funesto privilegio de encabezar la lista de países con más sentencias machistas. El premio se lo llevó el magistrado de un juzgado de Vitoria cuando preguntó a una víctima de violación por parte de su expareja a ver si había cerrado bien las piernas para evitar ser violada. En cambio, las mujeres no podemos ignorar semejante grado de majadería porque nos hace daño, porque deja a nuestros violadores y maltratadores libres.
Y, cómo no, tenemos el clásico club de fans de los nostálgicos de la Dictadura, los que se cagan en la memoria de los muertos de la cuneta manifestándose en el Valle de los Caídos acompañando sus absurdos graznidos con los aguiluchos de las banderas ansiosos de echar a volar para no compartir espacio con semejantes especímenes de dos patas que se han convertido en necios. Son los imbéciles que se esconden en perfiles falsos para poder soltar todas las barbaridades que jamás soltarían a calzón quitado, porque no hay nada más clásico que los cobardes defendiendo el abuso y la tiranía de otros. Imbéciles arios y patrios que tienen cabida porque tenemos un país que permite que se haga apología del fascismo desde las instituciones: ayuntamientos e incluso desde los distintos parlamentos y que, además, se les cede espacios televisivos para que puedan seguir sobreviviendo. Tenemos un país que, hasta ayer, condecoraba vírgenes y comparaba el aborto con ETA desde las instituciones que debieran velar por todos nosotros.
Queremos ser un país avanzado, del siglo XXI, pero nuestros imbéciles son palos en las ruedas de una carreta que se desvencija y nos mantiene anclados en los prolegómenos del XX. Es hora de que la máquina de tiempo nos traslade a la sociedad que pueda afrontar los retos del futuro con una ciudadanía que respete, que avance hacia la igualdad con respeto, sin miradas melancólicas a los tiempos pasados en los que los yugos siempre los llevábamos las mismas. Y, para ello, las mujeres volveremos a ser imprescindibles porque nos negamos a que nuestras hijas tengan que estar al arbitrio de los imbéciles de los tiempos de sus madres. Tan sencillo y tan difícil. ¿Quién dijo miedo?https://blogs.publico.es/otrasmiradas/14288/se-buscan-imbeciles-para-club-de-fans/
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2017.09.25 09:48 albedrio Hay gente que nace desgraciada y muere desgraciada", dice Bella

El caso es que siendo Rocío una niña se mudó con su familia a Huelva capital, al barrio de la Natividad. La conocían por ser de 'los Pando', como apodan en La Zarza a su familia.
En las escasas fotos que Rocío había colgado en su perfil de Facebook (donde se llamaba 'Rocio Jairo Aguilarv' [sic] y tenía 551 'amigos') aparecía con toda normalidad con sus hijos en fiestas familiares y escolares, o sola, con un elegante vestido azul ceñido al cuerpo, o vaqueros blancos y alegre blusa anaranjada.
Siempre con buen aspecto físico. Joven y fuerte. Pero la Rocío del crudo mundo real, la que se encontró hace tres semanas la vecina Bella, era por el contrario una mujer "de delgadez muy exagerada", enfermiza. "Le pregunté que si estaba mala del tiroides, y me dijo que iba a mirarse", recuerda la que se convirtió en su anfitriona.
"Huían de algo gordo"
La joven madre, los cuatro hijos y su nuevo compañero, un hombre algo mayor que ella pero prematuramente envejecido, con gafas oscuras, el pelo rapado y muletas, llegaron al pueblo natal de Rocío en busca de refugio.
"Decía que había tenido que dejar su piso de Huelva porque lo necesitaba el dueño". Pero no la creyeron y se dieron cuenta de que en realidad "venían huyendo de algo gordo": la miseria, la falta de salidas, también la posible adicción a medicamentos. "Cuatro niños y sin nada".
Quería Rocío instalarse en la casa ancestral de su abuela materna, que llevaba cerrada 25 años y estaba apuntalada, con goteras, sin agua corriente ni luz. "Había ratas como elefantes" en ese 'cuarto', como en La Zarza llaman a las casas antiguas. Pero, como no tenía otro sitio donde ir, se metió dentro con toda su prole. Pasaron allí una noche.
El día siguiente, Bella fue a llevar comida a su madre, que vive en el 'cuarto' de al lado de donde se había metido Rocío con los niños y José Antonio. Y así descubrió al pasar cómo vivía la 'hija pródiga'. "Cuando vi cómo estaba con los cuatro niños, me quedé asustada no, lo siguiente. Volví llorando a casa. Les hice una comidita rápida y se la llevé, con agua fresca. Creo que esos niños no bebían agua fresca desde hace años. ¡Qué cara de ilusión tenían! Se me pusieron los pelos de punta y se me hizo un nudo en la garganta. Hablé con mi cuñada, con la que vivo arriba de la pensión de ella, para que los alojara en una habitación".
Así, la familia numerosa recién llegada a La Zarza encontró alojamiento y comida gratis en la pensión La Coneja de Isabel y Bella durante cuatro noches, mientras Rocío buscaba una casa en alquiler en buenas condiciones adonde mudarse.
En esos días, las anfitrionas y sus huéspedes se encariñaron. "Los niños nos decían 'tita'", se alegra Bella al recordar ese encuentro solidario con los que venían "sin nada".
Los niños, "muy bien educados", se maravillaban con las comidas de la pensión: las uvas, los plátanos, los guisos y el cola-cao, ¡calientes! Le pareció a su rescatadora que los chiquillos llevaban mucho sin comer con cuchara. "Pero lo mismo que digo una cosa digo otra: que los niños no estaban desnutridos, no se les veía abandonados. Iban limpios; las uñas no estaban sucias, descuidadas. Estaban limpias. Llevaban ropa que les daban, eso se nota: pero era ropa limpia".
Los niños iban a empezar el curso en el colegio público de primaria Santa Bárbara, en La Zarza (el hermano mayor también, aunque por edad debía haber ido ya a un instituto de secundaria). Y su madre, como no tenía dinero para peluquería, les cortó ella misma el pelo para su estreno escolar, lo mejor que supo.
Cuando su acogedora se enteró, envió a su sobrina peluquera para que les repasara el cuello a los niños. Subraya Bella ese detalle para expresar cómo Rocío no pedía ayuda como por no molestar, y a la vez se esforzaba por cuidar a sus hijos. Su habitación estaba siempre limpia y todos ellos, 'refugiados' nacionales en el Cuarto Mundo de la pobreza interior de España, se portaban mejor que muchas familias de turistas, dice Bella. "Los niños abrazaban y besaban a su madre, pero se les veía faltos de cariño", recuerda ahora.
La pareja de Rocío, José Antonio, de unos 40 años, con el que llevaba unos dos años de relación, estuvo con ellos parte del tiempo durante su estancia en la pensión. Se excusó con las anfitrionas de no poder quitarse las gafas de sol por una enfermedad de la vista. Hablaba poco, era correcto.
Ninguno de los niños era hijo suyo biológico pero todos le llamaban “papá”. Usaba muletas. Se enteraron de que había sido militar y era pensionista por algún tipo de invalidez profesional. Pero parecía que el verdadero cabeza de familia era Javier, el hijo de 14 años, quien, en palabras de Bella, ejercía "de padre, madre y hermano mayor".Rocío y José se suicidaron en casa y sus 4 hijos pequeños creyeron durante 5 días que dormían El hijo mayor de ella, de 14 años, cuidaba de sus hermanos durante el tiempo en el que convivieron con los cadáveres de su madre y su pareja. 25 septiembre, 2017 03:12 HUELVA SUCESOS NIÑOS Eduardo del Campo @EdelCampoCortes La pareja que apareció muerta este sábado en una casa de La Zarza (Huelva) y con cuyos cadáveres convivieron durante unos cinco días los cuatro hijos menores de ella perdió la vida por una ingesta masiva de medicamentos para suicidarse, según apunta la autopsia practicada este domingo a los cuerpos en el Instituto Anatómico Forense de Huelva, de la que han informado a EL ESPAÑOL fuentes de la investigación.Una casa con cocina, con nevera, con luz, con agua. Los vecinos de la calle, destaca Bella, se solidarizaron con Rocío y le llevaron comida, como “leche y galletas”, a su nuevo hogar para que pudiera reiniciar su vida en su pueblo de origen sin pasar hambre.
Separación dolorosa
Los niños empezaron el colegio y enseguida se hicieron amigos nuevos en la calle. Sobre su discreta miseria doméstica siguieron construyendo en paralelo su vida infantil de juegos y aprendizaje. Su evasión, su supervivencia. Pero esta semana, la segunda de clases, su hogar fue dando señales de su descomposición final.
Los profesores notaron que cada día los cuatro hermanos iban menos aseados al colegio. Decían que tenían hambre. “Y les daban de desayunar en un cuarto que tienen los profesores”. El hermano mayor pensaba que su madre y su pareja sólo estaban dormidos profundamente por efecto de las “pastillas para dormir”, como otras veces, y no intentó despertarlos ni avisó a nadie. O prefería creerse que sólo estaban dormidos y que tarde o temprano despertarían.
Y desde el martes hasta el jueves siguió con su rutina: levantaba a sus hermanos, los vestía y se iban los cuatro al colegio sin desayunar. En casa, al volver, rebuscaban en la comida donada que había en la vivienda. Incluso cortaron lonchas de un jamón. En el fregadero se iban amontonando los platos sucios. Mientras los niños hermanos sobrevivían sin llamar la atención, Rocío y José Antonio seguían ‘dormidos’ en la habitación principal.Rocío y José
La Guardia Civil, que ha enviado muestras al Instituto Nacional de Toxicología para determinar las sustancias que ingirieron, consideraba antes de la autopsia que Rocío, de 32 años, y José Antonio, algo mayor que ella, podrían haber muerto por una sobredosis accidental, pero la gran cantidad de pastillas que tragaron y el hecho de que lo hicieran los dos a la vez indica como la causa más probable que quisieran quitarse la vida adrede. La autopsia también indica que llevaban muertos desde principios de esta semana.
Los cuatro hijos y una niña más junto a su madre Los cuatro hijos y una niña más junto a su madre A Rocío y José Antonio no se les veía desde el martes, lo que indica que los niños estuvieron conviviendo con los cadáveres de sus padres (él no era su progenitor biológico, pero le llamaban "papá") toda la semana sin saber que no estaban dormidos en el dormitorio principal, como creían, sino muertos.
El sábado al mediodía el casero, alertado por el olor de la descomposición, entró a la casa y descubrió a la pareja acostada sin vida.
Rocío tenía cuatro hijos de dos padres distintos: el mayor, Javier, de 14 años, y tres pequeños de entre 5 y unos 8 años, Yeray, Jairo y Jaime, fruto de una relación posterior con un hombre del vecino pueblo de Tharsis (Huelva) del que se separó antes de irse a vivir con José Antonio.
El primogénito, que iba a cumplir 15 años en diciembre, no alertó a nadie en todo ese tiempo porque era habitual para él que la pareja pasara largos periodos ausentes en el hogar debido al efecto de, aparentemente, los somníferos.
En esos periodos, Javier se ocupaba a solas de sus hermanos pequeños. "Mi madre se toma pastillas para dormir y hay veces que está todo el día y toda la noche durmiendo", le había dicho el chaval días antes a Bella Vázquez, una vecina de La Zarza que junto a su cuñada Isabel Hermoso, dueña del hostal La Coneja, alojó y dio de comer a toda la familia cuando hace unas tres semanas llegaron "sin nada" a este pueblo de 1.260 habitantes en la comarca minera del Andévalo.
"Hay gente que nace desgraciada y muere desgraciada", dice Bella, que detalla a EL ESPAÑOL cómo el drama familiar con el que se encontró a principios de septiembre ha desembocado en tragedia.
José era militar retirado y sufría alguna lesión Las minas de la comarca onubense del Andévalo fueron cerrando, desde Minas de Riotinto a La Zarza, y esta zona se hundió en una depresión económica, de la que está remontando poco a poco en los últimos años gracias a la reapertura de varias instalaciones.
El caso es que siendo Rocío una niña se mudó con su familia a Huelva capital, al barrio de la Natividad. La conocían por ser de 'los Pando', como apodan en La Zarza a su familia.
En las escasas fotos que Rocío había colgado en su perfil de Facebook (donde se llamaba 'Rocio Jairo Aguilarv' [sic] y tenía 551 'amigos') aparecía con toda normalidad con sus hijos en fiestas familiares y escolares, o sola, con un elegante vestido azul ceñido al cuerpo, o vaqueros blancos y alegre blusa anaranjada.
Siempre con buen aspecto físico. Joven y fuerte. Pero la Rocío del crudo mundo real, la que se encontró hace tres semanas la vecina Bella, era por el contrario una mujer "de delgadez muy exagerada", enfermiza. "Le pregunté que si estaba mala del tiroides, y me dijo que iba a mirarse", recuerda la que se convirtió en su anfitriona.
"Huían de algo gordo"
La joven madre, los cuatro hijos y su nuevo compañero, un hombre algo mayor que ella pero prematuramente envejecido, con gafas oscuras, el pelo rapado y muletas, llegaron al pueblo natal de Rocío en busca de refugio.
"Decía que había tenido que dejar su piso de Huelva porque lo necesitaba el dueño". Pero no la creyeron y se dieron cuenta de que en realidad "venían huyendo de algo gordo": la miseria, la falta de salidas, también la posible adicción a medicamentos. "Cuatro niños y sin nada".
Quería Rocío instalarse en la casa ancestral de su abuela materna, que llevaba cerrada 25 años y estaba apuntalada, con goteras, sin agua corriente ni luz. "Había ratas como elefantes" en ese 'cuarto', como en La Zarza llaman a las casas antiguas. Pero, como no tenía otro sitio donde ir, se metió dentro con toda su prole. Pasaron allí una noche.
El día siguiente, Bella fue a llevar comida a su madre, que vive en el 'cuarto' de al lado de donde se había metido Rocío con los niños y José Antonio. Y así descubrió al pasar cómo vivía la 'hija pródiga'. "Cuando vi cómo estaba con los cuatro niños, me quedé asustada no, lo siguiente. Volví llorando a casa. Les hice una comidita rápida y se la llevé, con agua fresca. Creo que esos niños no bebían agua fresca desde hace años. ¡Qué cara de ilusión tenían! Se me pusieron los pelos de punta y se me hizo un nudo en la garganta. Hablé con mi cuñada, con la que vivo arriba de la pensión de ella, para que los alojara en una habitación".
Así, la familia numerosa recién llegada a La Zarza encontró alojamiento y comida gratis en la pensión La Coneja de Isabel y Bella durante cuatro noches, mientras Rocío buscaba una casa en alquiler en buenas condiciones adonde En esos días, las anfitrionas y sus huéspedes se encariñaron. "Los niños nos decían 'tita'", se alegra Bella al recordar ese encuentro solidario con los que venían "sin nada".
Los niños, "muy bien educados", se maravillaban con las comidas de la pensión: las uvas, los plátanos, los guisos y el cola-cao, ¡calientes! Le pareció a su rescatadora que los chiquillos llevaban mucho sin comer con cuchara. "Pero lo mismo que digo una cosa digo otra: que los niños no estaban desnutridos, no se les veía abandonados. Iban limpios; las uñas no estaban sucias, descuidadas. Estaban limpias. Llevaban ropa que les daban, eso se nota: pero era ropa limpia".
Los niños iban a empezar el curso en el colegio público de primaria Santa Bárbara, en La Zarza (el hermano mayor también, aunque por edad debía haber ido ya a un instituto de secundaria). Y su madre, como no tenía dinero para peluquería, les cortó ella misma el pelo para su estreno escolar, lo mejor que supo.
Cuando su acogedora se enteró, envió a su sobrina peluquera para que les repasara el cuello a los niños. Subraya Bella ese detalle para expresar cómo Rocío no pedía ayuda como por no molestar, y a la vez se esforzaba por cuidar a sus hijos. Su habitación estaba siempre limpia y todos ellos, 'refugiados' nacionales en el Cuarto Mundo de la pobreza interior de España, se portaban mejor que muchas familias de turistas, dice Bella. "Los niños abrazaban y besaban a su madre, pero se les veía faltos de cariño", recuerda ahora.
La pareja de Rocío, José Antonio, de unos 40 años, con el que llevaba unos dos años de relación, estuvo con ellos parte del tiempo durante su estancia en la pensión. Se excusó con las anfitrionas de no poder quitarse las gafas de sol por una enfermedad de la vista. Hablaba poco, era correcto.
Ninguno de los niños era hijo suyo biológico pero todos le llamaban “papá”. Usaba muletas. Se enteraron de que había sido militar y era pensionista por algún tipo de invalidez profesional. Pero parecía que el verdadero cabeza de familia era Javier, el hijo de 14 años, quien, en palabras de Bella, ejercía "de padre, madre y hermano mayor".
Una casa con cocina, con nevera, con luz, con agua. Los vecinos de la calle, destaca Bella, se solidarizaron con Rocío y le llevaron comida, como “leche y galletas”, a su nuevo hogar para que pudiera reiniciar su vida en su pueblo de origen sin pasar hambre.
Separación dolorosa
Los niños empezaron el colegio y enseguida se hicieron amigos nuevos en la calle. Sobre su discreta miseria doméstica siguieron construyendo en paralelo su vida infantil de juegos y aprendizaje. Su evasión, su supervivencia. Pero esta semana, la segunda de clases, su hogar fue dando señales de su descomposición final.
Los profesores notaron que cada día los cuatro hermanos iban menos aseados al colegio. Decían que tenían hambre. “Y les daban de desayunar en un cuarto que tienen los profesores”. El hermano mayor pensaba que su madre y su pareja sólo estaban dormidos profundamente por efecto de las “pastillas para dormir”, como otras veces, y no intentó despertarlos ni avisó a nadie. O prefería creerse que sólo estaban dormidos y que tarde o temprano despertarían.
Y desde el martes hasta el jueves siguió con su rutina: levantaba a sus hermanos, los vestía y se iban los cuatro al colegio sin desayunar. En casa, al volver, rebuscaban en la comida donada que había en la vivienda. Incluso cortaron lonchas de un jamón. En el fregadero se iban amontonando los platos sucios. Mientras los niños hermanos sobrevivían sin llamar la atención, Rocío y José Antonio seguían ‘dormidos’ en la habitación principal.
El viernes faltaron al colegio. Y el sábado por la mañana, el mayor fue a ver a su ‘tita’ Bella a la pensión, como recuerda ahora ella con dolor incrédulo. "Vino, me dio dos besos, muy contento. Estaba jugando en la calle con sus amigos nuevos. ‘¡Ve a jugar!’, le dije" Y el chico se fue.
Pero una hora después, sobre las 12.20 del mediodía, Javier volvió en busca de Bella a la pensión. Esta vez llegaba llorando.
–¡Te tengo que decir algo muy importante, pero no puede escucharme nadie!
–¿Qué te ha pasado?
–¡Se ha muerto mi madre!
–¡Cómo va a morirse! ¡Se habrá tomado pastillas para dormir! –le respondió incrédula su benefactora.
–Y su pareja también se ha muerto.
–¡Sí, hombre, como Romeo y Julieta! –seguía Bella sin dar crédito a la noticia.
El muchacho le aseguró que era verdad. Y le pidió a la mujer que lo escondiera en la pensión porque temía que "la guardia", la Guardia Civil, iba a venir y se lo iba a llevar.
Lo que había ocurrido entre una visita y otra del chico es que el casero de la vivienda, Andrés Molina, se presentó a preguntar por los inquilinos adultos, de los que no tenía noticia; el hijo mayor dijo que ni su madre ni su compañero podían abrir la puerta porque estaban “dormidos”. Y añadió que ella estaba “muy fría”.
El dueño, alarmado por ese detalle y por el olor a descomposición que salía de la casa, entró entonces y descubrió los dos cadáveres en la cama. No tenían signos de violencia.
Fue entonces cuando se descubrió que los cuatro niños habían estado viviendo de martes a sábado con su madre y su padrastro muertos detrás de la puerta, sin saberlo o sin quererlo saber. Luego se ha sabido que el hijo mayor respondía si le preguntaban por su madre y su pareja que ella estaba “dormida” y él “jugando a la Play”.
El chico fue corriendo a darle la terrible noticia a Bella, su acogedora en la pensión, y ésta regresó con él a la casa de la tragedia para ver a los demás niños. La Guardia Civil llegó y se hizo cargo de los menores mientras acudían otros parientes a buscarlos.
Precisa Bella, que estaba allí, que a los tres más pequeños los recogió su abuela paterna y su padre legal y biológico, un hombre del pueblo de Tharsis y residente en Huelva que en ese trance le contó que él llevaba año y medio reclamando sin éxito la custodia de sus tres hijos porque con su madre estaban “abandonados”.
Este padre de los tres pequeños quiso también asumir el cuidado del hermano mayor, aunque no sea hijo biológico suyo, para que los cuatro niños no se separen. Pero de Javier vino a ocuparse su abuelo materno, el antiguo minero Paco, que vive en Huelva, donde la abuela materna, María, trabaja de aparcacoches.
Aunque los niños volverán a vivir en Huelva capital y será fácil que sigan viéndose allí (la Junta de Andalucía tiene que estudiar su situación), el primogénito que había cuidado "como un padre, una madre y una hermana mayor" a sus hermanos pequeños Jaime, Jairo y Yeray “lloraba lo más grande” este sábado al ver que los separaban apenas horas después de conocer la verdad del cuento: que no pueden seguir yendo al cole y jugando con los amiguitos en la calle como si su madre no estuviera muerta, sino que fuera sólo la bella durmiente a la que un día despertarán a besos de su eterna maldición.
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2016.08.14 15:58 ShaunaDorothy Mineras canadienses en Lationoamérica - Sangre, saqueo y ganancias (Mayo de 2016)

https://archive.is/d0XFz
Espartaco No. 45 Mayo de 2016
El siguiente artículo ha sido traducido de Spartacist Canada No. 186 (otoño de 2015), periódico de la Trotskyist League/Ligue Trotskyste, sección canadiense de la Liga Comunista Internacional.
En la antesala de las elecciones federales [llevadas a cabo el 19 de octubre], los partidos parlamentarios están compitiendo en retórica patriótica sobre cómo Canadá es, o puede ser, “el país más grandioso del mundo”. La brutalidad y la ambición de la industria minera canadiense, especialmente en América Latina, expone como un completo fraude la noción de Canadá como una potencia benévola en la escena mundial.
Las corporaciones mineras canadienses ven a Latinoamérica como su versión particular de El Dorado. En el espíritu de los primeros conquistadores, sostienen sus grandes ganancias con asesinatos, desapariciones y tortura de aquéllos que se interponen en su camino, destruyendo comunidades enteras y desposeyendo a los pueblos indígenas. El año pasado, Shin Imai, un abogado del proyecto Justice and Corporate Accountability [Justicia y Rendición de Cuentas Empresarial], declaró: “Nuestro conteo preliminar muestra que en los últimos años, al menos 50 personas han sido asesinadas y unas 300 han sido heridas en conflictos mineros que involucran a compañías canadienses” (Inter Press Service, 31 de octubre de 2014). Para citar sólo algunos ejemplos:
El Salvador, 2009: El cuerpo de Marcelo Rivera fue hallado con signos de tortura en el fondo de un pozo; Ramiro Rivera murió cuando su auto fue tiroteado en una emboscada; Dora “Alicia” Sorto tenía ocho meses de embarazo cuando la mataron a balazos. Los tres se oponían a la compañía minera de propiedad canadiense Pacific Rim.
México, 2012: En Chihuahua mataron a tiros a la pareja de esposos que había dirigido las protestas contra la mina Cascabel, propiedad de MAG Silver de Vancouver. El marido, Ismael, ya había sido golpeado por empleados de la compañía minera. En Oaxaca, Bernardo Méndez recibió siete balazos mientras protestaba cerca de la mina Cuzcatlán, propiedad de la compañía Fortuna con sede en Vancouver.
Guatemala, 2014: Topacio Reynoso, de 16 años, murió baleado y su padre Alex fue gravemente herido. Ambos eran líderes comunitarios de Mataquescuintla, Jalapa, y oponentes activos de la mina de Escobal, de la compañía Tahoe Resources con sede en Vancouver. Según MiningWatch Canada, en esa área miles de familias han sufrido violencia y represión por oponerse a la mina de Tahoe.
Estos brutales crímenes no son sino la punta del iceberg. La violenta expoliación que Canadá lleva a cabo en esta región ilustra perfectamente cómo funciona el capitalismo imperialista, un sistema económico basado en la conquista o el dominio del mundo semicolonial por materias primas, mercados, mano de obra barata y esferas de influencia. Para los marxistas, esto también demuestra cómo el estado capitalista canadiense es un instrumento de violencia organizada, que se usa para impulsar internacionalmente la explotación y el saqueo imperialista, así como para imponer la explotación de los obreros en casa.
El sector minero canadiense es uno de los más grandes al nivel global. El 75 por ciento de las compañías mineras del mundo tienen aquí sus cuarteles generales. Esto se debe en gran medida a que tiene una de las tasas de impuesto corporativo más bajas del grupo G7 de potencias imperialistas, así como un sector de valores destinado a promover la minería. Con su clima de impunidad y sus generosos subsidios públicos, que se otorgan sin hacer demasiadas preguntas, Canadá es, en palabras del Guardian de Londres “el paraíso de la industria minera global” (24 de abril de 2013).
Canadá tiene mil 500 proyectos mineros en Latinoamérica, donde el 41 por ciento de las grandes compañías mineras operan bajo su bandera. El pillaje imperialista de estos países —y la brutal represión que implica— es una empresa conjunta entre las venales burguesías locales y sus patrones imperialistas, especialmente de Estados Unidos, pero también de potencias secundarias como Canadá. En esta división del trabajo, los imperialistas subcontratan las fuerzas militares, la policía y los escuadrones de la muerte de los gobernantes locales para asegurar que no se detenga el flujo de ganancia.
Guatemala: Bajo la bota imperialista
La minería canadiense en Guatemala tiene una historia particularmente larga y violenta, enraizada en décadas de saqueo por parte de los imperialistas estadounidenses. Para defender sus “intereses”, Estados Unidos ha patrocinado un régimen de escuadrones de la muerte tras otro. Durante una campaña de 36 años que empezó en 1960 contra una insurgencia guerrillera de izquierda, 200 mil personas —sobre todo campesinos mayas— fueron asesinadas y otras 45 mil “desaparecidas”. Aquel año, el gigante minero canadiense Inco comenzó a operar en Guatemala, a pesar de que la minería a cielo abierto estaba prohibida. Además, los insurgentes izquierdistas tenían su base de operaciones cerca del pueblo de El Estor, departamento de Izabal, donde Inco quería construir su mina de níquel a cielo abierto.
Un informe de la Universidad de York fechado en 2012, redactado por Shin Imai y dos colegas, titulado “Rendición de cuentas a través de las fronteras: La minería en Guatemala y el sistema de justicia canadiense”, documentó cómo el gobierno del régimen militar le resolvió sus problemas a Inco. Se redactó un código de minería favorable a Inco que permitía la “minería a cielo abierto” y se le concedieron generosos descuentos fiscales y un contrato por 40 años. Sobre todo, consiguió la “estabilidad” que exigía gracias al reino del terror que impuso el ejército guatemalteco. Para abrir el camino a esta mina de Inco, los pobladores indígenas fueron expulsados y entre 3 mil y 6 mil fueron asesinados.
La mina de Inco cerró en 1982 cuando cayó el precio del níquel. En 2004, otra compañía canadiense, Skye Resources, compró la mina, ahora llamada Fénix. Para los agricultores mayas que poco a poco habían empezado a reocupar el área, esto significó una ola renovada de violencia. Sirviendo a los intereses de Skye Resources, la policía y el ejército llevaron a cabo actos de gran brutalidad, incluyendo desalojos e incendios de viviendas. Entre los más horribles estuvo la violación tumultuaria de once mujeres de la comunidad maya Q’eqchi’ por parte de policías y guardias de seguridad de Fénix. Cuando la compañía Hudbay, de Toronto, compró la mina en 2008, la violencia no cesó, y los patrones mineros continuaron la expulsión de los habitantes. En 2009, los matones de seguridad de la Guatemalan Nickel Company (propiedad de Hudbay) dispararon contra los manifestantes. Un hombre fue asesinado y otro quedó paralítico. Actualmente, los tribunales canadienses están juzgando casos que involucran estos tiroteos y las violaciones tumultuarias.
Todo tiene su precio
El gobierno capitalista canadiense está profundamente entrelazado con las corporaciones mineras, a las que apoya política y financieramente. Para ello moviliza a sus embajadas, diplomáticos, ministros de gabinete y mercenarios de las firmas legales de Bay Street [centro financiero canadiense]. Sus servicios incluyen el chantaje, la intimidación económica y legal y el encubrimiento.
En México, con más de 230 explotaciones mineras canadienses, la lista de fuerzas que hay detrás de la violencia contra los líderes comunitarios y los oponentes de la minería parece el directorio de la industria minera. Los bien documentados crímenes de estas compañías no han impedido que Ottawa continúe dando apoyo incondicional a la industria. Entre los más infames está la compañía Blackfire, de Calgary, a cuyo servicio la embajada canadiense emprendió una intensa campaña de presión ante el gobierno estatal de Chiapas. Un agradecido ejecutivo de Blackfire reconoció esto en un correo electrónico fechado en septiembre de 2008 dirigido a los funcionarios de la embajada, a quienes agradecía por todo “lo que la embajada ha hecho para presionar al gobierno estatal para que nos facilitara las cosas. No hubiéramos podido hacerlo sin su ayuda” (Toronto Star, 8 de diciembre de 2014).
Tras el asesinato de Mariano Abarca en noviembre de 2009, Ottawa volvió a acudir en ayuda de Blackfire. Abarca era un líder de la Red Mexicana de Afectados por la Minería, que había protestado por la contaminación de los ríos y la destrucción de ganado y cosechas que la mina de Blackfire provocaba. Él sabía que estaba en la mira y había advertido: “Si algo me pasa, responsabilizo a la compañía canadiense Blackfire”. Poco después, la gobernadora general Michaëlle Jean y Peter Kent, ministro tory [conservador] del gabinete, fueron a Chiapas a controlar el daño. Ante los manifestantes enfurecidos, Jean parloteó sobre la “justicia” mientras Kent cínicamente afirmaba que las compañías canadienses en México “se consideran y reconocen prácticamente como modelos de empresas socialmente responsables”.
Los tories usan los fondos de la “ayuda al exterior” para apoyar “iniciativas comunitarias” ligadas a los proyectos mineros. Perú, uno de los países más ricos en minerales de la región, es uno de los destinatarios de esos fondos. Unos míseros 53 millones de dólares canadienses irán a “proyectos de desarrollo” de áreas con operaciones mineras canadienses, abriendo la puerta al saqueo de miles de millones de dólares en riqueza mineral por parte de esas empresas. Un tratado de libre comercio entre Canadá y Perú ha abierto todavía más al país a las incursiones de las compañías mineras.
La redituable relación triangular entre la industria minera y los gobiernos canadiense y peruano ha generado una represión sangrienta. Según declaró Rosa Huamán, dirigente comunitaria del norte de Perú, en una audiencia de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en octubre de 2014, “el gobierno ha instalado un puesto de policía que sigue nuestras actividades y le rinde informes a la compañía minera y al gobierno” (Georgia Straight, 5 de diciembre de 2014). En 2011, al menos cuatro personas fueron asesinadas y 24 resultaron heridas en protestas contra una mina de plata propiedad de la Bear Creek Mining Corp. de British Columbia. Dos años después, unos 25 manifestantes contra la Candente Copper Corporation de Vancouver resultaron heridos en choques con la policía. En noviembre, cuando más de 400 manifestantes cerraron la construcción de una mina de cobre de Hudbay en los Andes del sur peruano, la policía peruana atacó a una docena de mujeres que se encontraban sentadas ante la entrada principal de las instalaciones.
En este contexto, a finales de 2014 Canadá develó una versión recalentada de su “Estrategia Empresarial de Responsabilidad Social” para la industria minera de 2009. Su objetivo era proyectar la imagen de un gobierno que supuestamente ya no le haría el juego a las pocas manzanas podridas que no cumplen con sus altos estándares. No son más que trucos de ilusionista, destinados a apaciguar a los críticos y engañar a los crédulos. En efecto, un reportero de CBC dio en el clavo al describir su objetivo: “aumentar las posibilidades de nuevos negocios de nuestras compañías de recursos en el extranjero” (14 de noviembre de 2014).
Ilusiones liberales en el capitalismo canadiense
Bajo los tories de Harper, la clase dominante canadiense se deshizo de la imagen de “Canadá la buena”. Sin embargo, el NDP [el socialdemócrata Nuevo Partido Demócrata] sigue alimentando este mito autocomplaciente. Por su parte, el sindicato acerero United Steelworkers busca presionar al gobierno en Ottawa para hacer que las compañías mineras estén sujetas a los tribunales canadienses, mientras que MiningWatch Canada ofrece panaceas liberales respecto a “asegurar que las empresas rindan cuentas”. Pero la verdadera justicia y la verdadera “rendición de cuentas” no pueden venir de los tribunales de los gobernantes capitalistas. Existe también el mito relacionado de que las fechorías sangrientas que Canadá perpetra en el extranjero son anomalías de ese país por lo demás tan bien educado. Ése fue el espíritu detrás de la asombrosa declaración de Murray Klippenstein, el abogado de Toronto en el caso de los guatemaltecos contra Hudbay, de que “jamás toleraríamos esos abusos en Canadá”.
Por el contrario, cuando la población nativa de Canadá intenta resistir —en Oka, Quebec, en Gustafsen Lake, B.C. o más recientemente en Rexton, N.B., donde el pueblo mi’kmaq intentó impedir la extracción de petróleo por medio de fracking en sus tierras sin su consentimiento— lo típico es que se encuentren con una represión policiaca masiva. Mientras De Beers extrae gigantescas ganancias de su mina de diamantes en el noreste de Ontario, el pueblo de la cercana Attawapiskat, donde el desempleo llega al 70 por ciento, no obtiene más que migajas. En Canadá y Estados Unidos, tanto como en los países al sur del Río Bravo, la vida aborigen se mide en pobreza, violencia policiaca, racismo y robo. La idea de que los imperialistas de éste o cualquier otro país puedan ser presionados para servir a los intereses de los oprimidos es ilusoria.
El imperialismo no es simplemente una política reaccionaria que adoptan los gobiernos derechistas, sino un sistema global enraizado en la sed capitalista de ganancias. En 1916, el dirigente revolucionario V.I. Lenin señaló en El imperialismo, fase superior del capitalismo, que “el imperialismo es el capitalismo en la fase de desarrollo en que ha tomado cuerpo la dominación de los monopolios y del capital financiero” y “ha terminado el reparto de toda la tierra entre los países capitalistas más importantes”. Un reducido club de potencias imperialistas ricas subordina y oprime a la vasta mayoría de la población mundial. Los países dependientes, como los latinoamericanos, “que desde un punto de vista formal, político, gozan de independencia”, “en realidad se hallan envueltos en las redes de la dependencia financiera y diplomática”. La historia de todo el resto del siglo, incluyendo dos guerras interimperialistas por la redivisión del mundo e incontables aventuras coloniales, confirman ampliamente las palabras de Lenin.
¡Por la revolución socialista en toda América!
Las operaciones mineras de la clase dominante canadiense han causado un sufrimiento extremo a las poblaciones indígenas de Latinoamérica. Nosotros defendemos vehementemente a esos pueblos contra las depredadoras compañías extractivas y sus mercenarios, así como contra las clases dominantes de la región.
Creemos que la gran riqueza mineral de Latinoamérica le pertenece a las masas trabajadoras, y en primer lugar a los obreros de la región. Bajo una economía socialista racionalmente planificada, estos recursos se usarían para erradicar el hambre y la pobreza en una sociedad de abundancia generalizada. Cuando la clase obrera gobierne toda América, el saqueo de recursos, irracional y dirigido a la ganancia, terminará y esa riqueza quedará sometida a las decisiones igualitarias y racionales de los trabajadores.
Esta perspectiva requiere de la lucha de clases internacional. En lugar de ello, los dirigentes sindicales canadienses promueven el nacionalismo de la hoja de maple, poniendo a los obreros de aquí contra sus hermanos y hermanas de otros países. Cuando se estaba negociando el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) en 1991, las secciones mexicana, estadounidense y canadiense de la Liga Comunista Internacional emitimos una declaración conjunta llamando a “Alto al TLC, rapiña a México por el imperialismo EE.UU.”. Ahí explicamos que el imperialismo estadounidense quería “convertir a México en una maquiladora gigantesca, una zona franca para el ‘libre comercio’—‘libre’ de sindicatos y ‘libre’ para el capital” (Espartaco No. 2, verano-otoño de 1991). En cambio, las diatribas nacional-chovinistas que los burócratas sindicales dirigían al TLCAN servían para poner a los obreros estadounidenses y canadienses los unos contra los otros y a ambos en contra de sus hermanos y hermanas de clase mexicanos. Durante las dos últimas décadas, el TLCAN ha significado mayores ganancias y más poder para los gobernantes estadounidenses y sus socios menores canadienses mediante la sobreexplotación de los obreros mexicanos y la ruina económica de los campesinos mexicanos.
La necesidad de la lucha unida de los obreros al nivel internacional proviene directamente de la naturaleza global de la industria minera. Al igual que los mineros de Canadá, los de Latinoamérica se ven obligados a trabajar por necesidad, vendiendo su fuerza de trabajo. Los obreros que trabajan en las minas —en Canadá, México, Guatemala, Perú y el resto del mundo— tienen un enorme poder social potencial para dirigir a todos los oprimidos en la lucha anticapitalista. Las ganancias de miles de millones que afluyen a los bolsillos de los patrones mineros, cualquiera que sea su nacionalidad, provienen de la plusvalía que generan los obreros que extraen el mineral y lo envían a los puertos para su exportación.
En Perú, donde la minería representa hasta el quince por ciento del PIB, decenas de miles de obreros de la Federación Minera del Perú se fueron a huelga en mayo contra la subcontratación y una medida que permitiría despidos masivos si las compañías mineras reportan pérdidas. Ante la amenaza del despido, la huelga fue breve y de carácter limitado. Sin embargo, señaló el poder potencialmente inmenso que tienen estos obreros para interrumpir las ganancias capitalistas. Históricamente, de Chile y Bolivia hasta el norte de México, las luchas de los mineros de América Latina han estado entre las más combativas y las que han tenido mayores alcances.
En toda la región, una intensa pobreza coexiste lado a lado con una fabulosa riqueza, expresión del desarrollo desigual y combinado. Las burguesías nacionales dependen totalmente del imperialismo y son incapaces de llevar a cabo la modernización económica de la sociedad. Surcado por fronteras artificiales, el dominio burgués en la mayor parte de Latinoamérica ha alternado entre juntas militares sanguinarias y diversas formas de populismo burgués, en general apoyadas por la izquierda.
En vez de fantasear con que la burguesía del propio país oprimido, atrasada y dependiente del imperialismo, sea el vehículo de la liberación, nosotros luchamos por la perspectiva de la revolución permanente, desarrollada originalmente por el líder marxista León Trotsky. La solución completa y genuina de las tareas de conseguir la democracia y la emancipación nacional en los países de Latinoamérica sólo puede darse con el poder de la clase obrera al frente de toda la nación subyugada, especialmente de las masas campesinas indígenas. Al tomar el poder, la clase obrera no podrá detenerse en las tareas democráticas, sino que deberá continuar inmediatamente con las socialistas, incluyendo la expropiación de la burguesía como clase, la colectivización y la planificación económica. Para sobrevivir y florecer, esas revoluciones deberán extenderse a los centros del imperialismo mundial, señalando la necesaria perspectiva de la revolución obrera en Estados Unidos y Canadá.
La LCI lucha por construir partidos obreros revolucionarios e internacionalistas —parte de una IV Internacional reforjada—que vinculen las luchas obreras de las semicolonias con las de los países imperialistas. Esta perspectiva, que Trotsky señaló en “La guerra y la Cuarta Internacional” (1934) conserva hoy toda su fuerza:
“Sud y Centroamérica sólo podrán liquidar el atraso y la esclavitud uniendo sus estados en una única y poderosa federación. Pero no será la atrasada burguesía sudamericana, agencia totalmente venal del imperialismo extranjero, quien cumplirá esta tarea, sino el joven proletariado sudamericano, llamado a dirigir a las masas oprimidas. Por lo tanto, la consigna que debe guiar la lucha contra la violencia y las intrigas del imperialismo mundial y contra la sangrienta dominación de las camarillas compradoras nativas es Por los estados unidos soviéticos de Sud y Centroamérica.
“En todos lados el problema nacional se mezcla con el social. Sólo la conquista del poder por el proletariado mundial garantizará la paz real y duradera para todas las naciones del planeta”.
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/45/mineras.html
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2016.06.07 03:58 ShaunaDorothy Mineras canadienses en Lationoamérica - Sangre, saqueo y ganancias (Mayo de 2016)

https://archive.is/d0XFz
Espartaco No. 45 Mayo de 2016
El siguiente artículo ha sido traducido de Spartacist Canada No. 186 (otoño de 2015), periódico de la Trotskyist League/Ligue Trotskyste, sección canadiense de la Liga Comunista Internacional.
En la antesala de las elecciones federales [llevadas a cabo el 19 de octubre], los partidos parlamentarios están compitiendo en retórica patriótica sobre cómo Canadá es, o puede ser, “el país más grandioso del mundo”. La brutalidad y la ambición de la industria minera canadiense, especialmente en América Latina, expone como un completo fraude la noción de Canadá como una potencia benévola en la escena mundial.
Las corporaciones mineras canadienses ven a Latinoamérica como su versión particular de El Dorado. En el espíritu de los primeros conquistadores, sostienen sus grandes ganancias con asesinatos, desapariciones y tortura de aquéllos que se interponen en su camino, destruyendo comunidades enteras y desposeyendo a los pueblos indígenas. El año pasado, Shin Imai, un abogado del proyecto Justice and Corporate Accountability [Justicia y Rendición de Cuentas Empresarial], declaró: “Nuestro conteo preliminar muestra que en los últimos años, al menos 50 personas han sido asesinadas y unas 300 han sido heridas en conflictos mineros que involucran a compañías canadienses” (Inter Press Service, 31 de octubre de 2014). Para citar sólo algunos ejemplos:
El Salvador, 2009: El cuerpo de Marcelo Rivera fue hallado con signos de tortura en el fondo de un pozo; Ramiro Rivera murió cuando su auto fue tiroteado en una emboscada; Dora “Alicia” Sorto tenía ocho meses de embarazo cuando la mataron a balazos. Los tres se oponían a la compañía minera de propiedad canadiense Pacific Rim.
México, 2012: En Chihuahua mataron a tiros a la pareja de esposos que había dirigido las protestas contra la mina Cascabel, propiedad de MAG Silver de Vancouver. El marido, Ismael, ya había sido golpeado por empleados de la compañía minera. En Oaxaca, Bernardo Méndez recibió siete balazos mientras protestaba cerca de la mina Cuzcatlán, propiedad de la compañía Fortuna con sede en Vancouver.
Guatemala, 2014: Topacio Reynoso, de 16 años, murió baleado y su padre Alex fue gravemente herido. Ambos eran líderes comunitarios de Mataquescuintla, Jalapa, y oponentes activos de la mina de Escobal, de la compañía Tahoe Resources con sede en Vancouver. Según MiningWatch Canada, en esa área miles de familias han sufrido violencia y represión por oponerse a la mina de Tahoe.
Estos brutales crímenes no son sino la punta del iceberg. La violenta expoliación que Canadá lleva a cabo en esta región ilustra perfectamente cómo funciona el capitalismo imperialista, un sistema económico basado en la conquista o el dominio del mundo semicolonial por materias primas, mercados, mano de obra barata y esferas de influencia. Para los marxistas, esto también demuestra cómo el estado capitalista canadiense es un instrumento de violencia organizada, que se usa para impulsar internacionalmente la explotación y el saqueo imperialista, así como para imponer la explotación de los obreros en casa.
El sector minero canadiense es uno de los más grandes al nivel global. El 75 por ciento de las compañías mineras del mundo tienen aquí sus cuarteles generales. Esto se debe en gran medida a que tiene una de las tasas de impuesto corporativo más bajas del grupo G7 de potencias imperialistas, así como un sector de valores destinado a promover la minería. Con su clima de impunidad y sus generosos subsidios públicos, que se otorgan sin hacer demasiadas preguntas, Canadá es, en palabras del Guardian de Londres “el paraíso de la industria minera global” (24 de abril de 2013).
Canadá tiene mil 500 proyectos mineros en Latinoamérica, donde el 41 por ciento de las grandes compañías mineras operan bajo su bandera. El pillaje imperialista de estos países —y la brutal represión que implica— es una empresa conjunta entre las venales burguesías locales y sus patrones imperialistas, especialmente de Estados Unidos, pero también de potencias secundarias como Canadá. En esta división del trabajo, los imperialistas subcontratan las fuerzas militares, la policía y los escuadrones de la muerte de los gobernantes locales para asegurar que no se detenga el flujo de ganancia.
Guatemala: Bajo la bota imperialista
La minería canadiense en Guatemala tiene una historia particularmente larga y violenta, enraizada en décadas de saqueo por parte de los imperialistas estadounidenses. Para defender sus “intereses”, Estados Unidos ha patrocinado un régimen de escuadrones de la muerte tras otro. Durante una campaña de 36 años que empezó en 1960 contra una insurgencia guerrillera de izquierda, 200 mil personas —sobre todo campesinos mayas— fueron asesinadas y otras 45 mil “desaparecidas”. Aquel año, el gigante minero canadiense Inco comenzó a operar en Guatemala, a pesar de que la minería a cielo abierto estaba prohibida. Además, los insurgentes izquierdistas tenían su base de operaciones cerca del pueblo de El Estor, departamento de Izabal, donde Inco quería construir su mina de níquel a cielo abierto.
Un informe de la Universidad de York fechado en 2012, redactado por Shin Imai y dos colegas, titulado “Rendición de cuentas a través de las fronteras: La minería en Guatemala y el sistema de justicia canadiense”, documentó cómo el gobierno del régimen militar le resolvió sus problemas a Inco. Se redactó un código de minería favorable a Inco que permitía la “minería a cielo abierto” y se le concedieron generosos descuentos fiscales y un contrato por 40 años. Sobre todo, consiguió la “estabilidad” que exigía gracias al reino del terror que impuso el ejército guatemalteco. Para abrir el camino a esta mina de Inco, los pobladores indígenas fueron expulsados y entre 3 mil y 6 mil fueron asesinados.
La mina de Inco cerró en 1982 cuando cayó el precio del níquel. En 2004, otra compañía canadiense, Skye Resources, compró la mina, ahora llamada Fénix. Para los agricultores mayas que poco a poco habían empezado a reocupar el área, esto significó una ola renovada de violencia. Sirviendo a los intereses de Skye Resources, la policía y el ejército llevaron a cabo actos de gran brutalidad, incluyendo desalojos e incendios de viviendas. Entre los más horribles estuvo la violación tumultuaria de once mujeres de la comunidad maya Q’eqchi’ por parte de policías y guardias de seguridad de Fénix. Cuando la compañía Hudbay, de Toronto, compró la mina en 2008, la violencia no cesó, y los patrones mineros continuaron la expulsión de los habitantes. En 2009, los matones de seguridad de la Guatemalan Nickel Company (propiedad de Hudbay) dispararon contra los manifestantes. Un hombre fue asesinado y otro quedó paralítico. Actualmente, los tribunales canadienses están juzgando casos que involucran estos tiroteos y las violaciones tumultuarias.
Todo tiene su precio
El gobierno capitalista canadiense está profundamente entrelazado con las corporaciones mineras, a las que apoya política y financieramente. Para ello moviliza a sus embajadas, diplomáticos, ministros de gabinete y mercenarios de las firmas legales de Bay Street [centro financiero canadiense]. Sus servicios incluyen el chantaje, la intimidación económica y legal y el encubrimiento.
En México, con más de 230 explotaciones mineras canadienses, la lista de fuerzas que hay detrás de la violencia contra los líderes comunitarios y los oponentes de la minería parece el directorio de la industria minera. Los bien documentados crímenes de estas compañías no han impedido que Ottawa continúe dando apoyo incondicional a la industria. Entre los más infames está la compañía Blackfire, de Calgary, a cuyo servicio la embajada canadiense emprendió una intensa campaña de presión ante el gobierno estatal de Chiapas. Un agradecido ejecutivo de Blackfire reconoció esto en un correo electrónico fechado en septiembre de 2008 dirigido a los funcionarios de la embajada, a quienes agradecía por todo “lo que la embajada ha hecho para presionar al gobierno estatal para que nos facilitara las cosas. No hubiéramos podido hacerlo sin su ayuda” (Toronto Star, 8 de diciembre de 2014).
Tras el asesinato de Mariano Abarca en noviembre de 2009, Ottawa volvió a acudir en ayuda de Blackfire. Abarca era un líder de la Red Mexicana de Afectados por la Minería, que había protestado por la contaminación de los ríos y la destrucción de ganado y cosechas que la mina de Blackfire provocaba. Él sabía que estaba en la mira y había advertido: “Si algo me pasa, responsabilizo a la compañía canadiense Blackfire”. Poco después, la gobernadora general Michaëlle Jean y Peter Kent, ministro tory [conservador] del gabinete, fueron a Chiapas a controlar el daño. Ante los manifestantes enfurecidos, Jean parloteó sobre la “justicia” mientras Kent cínicamente afirmaba que las compañías canadienses en México “se consideran y reconocen prácticamente como modelos de empresas socialmente responsables”.
Los tories usan los fondos de la “ayuda al exterior” para apoyar “iniciativas comunitarias” ligadas a los proyectos mineros. Perú, uno de los países más ricos en minerales de la región, es uno de los destinatarios de esos fondos. Unos míseros 53 millones de dólares canadienses irán a “proyectos de desarrollo” de áreas con operaciones mineras canadienses, abriendo la puerta al saqueo de miles de millones de dólares en riqueza mineral por parte de esas empresas. Un tratado de libre comercio entre Canadá y Perú ha abierto todavía más al país a las incursiones de las compañías mineras.
La redituable relación triangular entre la industria minera y los gobiernos canadiense y peruano ha generado una represión sangrienta. Según declaró Rosa Huamán, dirigente comunitaria del norte de Perú, en una audiencia de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en octubre de 2014, “el gobierno ha instalado un puesto de policía que sigue nuestras actividades y le rinde informes a la compañía minera y al gobierno” (Georgia Straight, 5 de diciembre de 2014). En 2011, al menos cuatro personas fueron asesinadas y 24 resultaron heridas en protestas contra una mina de plata propiedad de la Bear Creek Mining Corp. de British Columbia. Dos años después, unos 25 manifestantes contra la Candente Copper Corporation de Vancouver resultaron heridos en choques con la policía. En noviembre, cuando más de 400 manifestantes cerraron la construcción de una mina de cobre de Hudbay en los Andes del sur peruano, la policía peruana atacó a una docena de mujeres que se encontraban sentadas ante la entrada principal de las instalaciones.
En este contexto, a finales de 2014 Canadá develó una versión recalentada de su “Estrategia Empresarial de Responsabilidad Social” para la industria minera de 2009. Su objetivo era proyectar la imagen de un gobierno que supuestamente ya no le haría el juego a las pocas manzanas podridas que no cumplen con sus altos estándares. No son más que trucos de ilusionista, destinados a apaciguar a los críticos y engañar a los crédulos. En efecto, un reportero de CBC dio en el clavo al describir su objetivo: “aumentar las posibilidades de nuevos negocios de nuestras compañías de recursos en el extranjero” (14 de noviembre de 2014).
Ilusiones liberales en el capitalismo canadiense
Bajo los tories de Harper, la clase dominante canadiense se deshizo de la imagen de “Canadá la buena”. Sin embargo, el NDP [el socialdemócrata Nuevo Partido Demócrata] sigue alimentando este mito autocomplaciente. Por su parte, el sindicato acerero United Steelworkers busca presionar al gobierno en Ottawa para hacer que las compañías mineras estén sujetas a los tribunales canadienses, mientras que MiningWatch Canada ofrece panaceas liberales respecto a “asegurar que las empresas rindan cuentas”. Pero la verdadera justicia y la verdadera “rendición de cuentas” no pueden venir de los tribunales de los gobernantes capitalistas. Existe también el mito relacionado de que las fechorías sangrientas que Canadá perpetra en el extranjero son anomalías de ese país por lo demás tan bien educado. Ése fue el espíritu detrás de la asombrosa declaración de Murray Klippenstein, el abogado de Toronto en el caso de los guatemaltecos contra Hudbay, de que “jamás toleraríamos esos abusos en Canadá”.
Por el contrario, cuando la población nativa de Canadá intenta resistir —en Oka, Quebec, en Gustafsen Lake, B.C. o más recientemente en Rexton, N.B., donde el pueblo mi’kmaq intentó impedir la extracción de petróleo por medio de fracking en sus tierras sin su consentimiento— lo típico es que se encuentren con una represión policiaca masiva. Mientras De Beers extrae gigantescas ganancias de su mina de diamantes en el noreste de Ontario, el pueblo de la cercana Attawapiskat, donde el desempleo llega al 70 por ciento, no obtiene más que migajas. En Canadá y Estados Unidos, tanto como en los países al sur del Río Bravo, la vida aborigen se mide en pobreza, violencia policiaca, racismo y robo. La idea de que los imperialistas de éste o cualquier otro país puedan ser presionados para servir a los intereses de los oprimidos es ilusoria.
El imperialismo no es simplemente una política reaccionaria que adoptan los gobiernos derechistas, sino un sistema global enraizado en la sed capitalista de ganancias. En 1916, el dirigente revolucionario V.I. Lenin señaló en El imperialismo, fase superior del capitalismo, que “el imperialismo es el capitalismo en la fase de desarrollo en que ha tomado cuerpo la dominación de los monopolios y del capital financiero” y “ha terminado el reparto de toda la tierra entre los países capitalistas más importantes”. Un reducido club de potencias imperialistas ricas subordina y oprime a la vasta mayoría de la población mundial. Los países dependientes, como los latinoamericanos, “que desde un punto de vista formal, político, gozan de independencia”, “en realidad se hallan envueltos en las redes de la dependencia financiera y diplomática”. La historia de todo el resto del siglo, incluyendo dos guerras interimperialistas por la redivisión del mundo e incontables aventuras coloniales, confirman ampliamente las palabras de Lenin.
¡Por la revolución socialista en toda América!
Las operaciones mineras de la clase dominante canadiense han causado un sufrimiento extremo a las poblaciones indígenas de Latinoamérica. Nosotros defendemos vehementemente a esos pueblos contra las depredadoras compañías extractivas y sus mercenarios, así como contra las clases dominantes de la región.
Creemos que la gran riqueza mineral de Latinoamérica le pertenece a las masas trabajadoras, y en primer lugar a los obreros de la región. Bajo una economía socialista racionalmente planificada, estos recursos se usarían para erradicar el hambre y la pobreza en una sociedad de abundancia generalizada. Cuando la clase obrera gobierne toda América, el saqueo de recursos, irracional y dirigido a la ganancia, terminará y esa riqueza quedará sometida a las decisiones igualitarias y racionales de los trabajadores.
Esta perspectiva requiere de la lucha de clases internacional. En lugar de ello, los dirigentes sindicales canadienses promueven el nacionalismo de la hoja de maple, poniendo a los obreros de aquí contra sus hermanos y hermanas de otros países. Cuando se estaba negociando el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) en 1991, las secciones mexicana, estadounidense y canadiense de la Liga Comunista Internacional emitimos una declaración conjunta llamando a “Alto al TLC, rapiña a México por el imperialismo EE.UU.”. Ahí explicamos que el imperialismo estadounidense quería “convertir a México en una maquiladora gigantesca, una zona franca para el ‘libre comercio’—‘libre’ de sindicatos y ‘libre’ para el capital” (Espartaco No. 2, verano-otoño de 1991). En cambio, las diatribas nacional-chovinistas que los burócratas sindicales dirigían al TLCAN servían para poner a los obreros estadounidenses y canadienses los unos contra los otros y a ambos en contra de sus hermanos y hermanas de clase mexicanos. Durante las dos últimas décadas, el TLCAN ha significado mayores ganancias y más poder para los gobernantes estadounidenses y sus socios menores canadienses mediante la sobreexplotación de los obreros mexicanos y la ruina económica de los campesinos mexicanos.
La necesidad de la lucha unida de los obreros al nivel internacional proviene directamente de la naturaleza global de la industria minera. Al igual que los mineros de Canadá, los de Latinoamérica se ven obligados a trabajar por necesidad, vendiendo su fuerza de trabajo. Los obreros que trabajan en las minas —en Canadá, México, Guatemala, Perú y el resto del mundo— tienen un enorme poder social potencial para dirigir a todos los oprimidos en la lucha anticapitalista. Las ganancias de miles de millones que afluyen a los bolsillos de los patrones mineros, cualquiera que sea su nacionalidad, provienen de la plusvalía que generan los obreros que extraen el mineral y lo envían a los puertos para su exportación.
En Perú, donde la minería representa hasta el quince por ciento del PIB, decenas de miles de obreros de la Federación Minera del Perú se fueron a huelga en mayo contra la subcontratación y una medida que permitiría despidos masivos si las compañías mineras reportan pérdidas. Ante la amenaza del despido, la huelga fue breve y de carácter limitado. Sin embargo, señaló el poder potencialmente inmenso que tienen estos obreros para interrumpir las ganancias capitalistas. Históricamente, de Chile y Bolivia hasta el norte de México, las luchas de los mineros de América Latina han estado entre las más combativas y las que han tenido mayores alcances.
En toda la región, una intensa pobreza coexiste lado a lado con una fabulosa riqueza, expresión del desarrollo desigual y combinado. Las burguesías nacionales dependen totalmente del imperialismo y son incapaces de llevar a cabo la modernización económica de la sociedad. Surcado por fronteras artificiales, el dominio burgués en la mayor parte de Latinoamérica ha alternado entre juntas militares sanguinarias y diversas formas de populismo burgués, en general apoyadas por la izquierda.
En vez de fantasear con que la burguesía del propio país oprimido, atrasada y dependiente del imperialismo, sea el vehículo de la liberación, nosotros luchamos por la perspectiva de la revolución permanente, desarrollada originalmente por el líder marxista León Trotsky. La solución completa y genuina de las tareas de conseguir la democracia y la emancipación nacional en los países de Latinoamérica sólo puede darse con el poder de la clase obrera al frente de toda la nación subyugada, especialmente de las masas campesinas indígenas. Al tomar el poder, la clase obrera no podrá detenerse en las tareas democráticas, sino que deberá continuar inmediatamente con las socialistas, incluyendo la expropiación de la burguesía como clase, la colectivización y la planificación económica. Para sobrevivir y florecer, esas revoluciones deberán extenderse a los centros del imperialismo mundial, señalando la necesaria perspectiva de la revolución obrera en Estados Unidos y Canadá.
La LCI lucha por construir partidos obreros revolucionarios e internacionalistas —parte de una IV Internacional reforjada—que vinculen las luchas obreras de las semicolonias con las de los países imperialistas. Esta perspectiva, que Trotsky señaló en “La guerra y la Cuarta Internacional” (1934) conserva hoy toda su fuerza:
“Sud y Centroamérica sólo podrán liquidar el atraso y la esclavitud uniendo sus estados en una única y poderosa federación. Pero no será la atrasada burguesía sudamericana, agencia totalmente venal del imperialismo extranjero, quien cumplirá esta tarea, sino el joven proletariado sudamericano, llamado a dirigir a las masas oprimidas. Por lo tanto, la consigna que debe guiar la lucha contra la violencia y las intrigas del imperialismo mundial y contra la sangrienta dominación de las camarillas compradoras nativas es Por los estados unidos soviéticos de Sud y Centroamérica.
“En todos lados el problema nacional se mezcla con el social. Sólo la conquista del poder por el proletariado mundial garantizará la paz real y duradera para todas las naciones del planeta”.
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/45/mineras.html
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2015.02.11 04:12 racortmen Entrevista / Noam Chomsky

“Syriza y Podemos son la reacción al asalto neoliberal que aplasta a la periferia”
Miguel Mora
Noam Chomsky, en su despacho del MIT, en Boston. Edu Bayer
Boston Domingo, 8 de Febrero de 2015
Ha caído la nevada del siglo en Boston, el termómetro marca 15 bajo cero, los autobuses no circulan y los coches patinan. A las once de la mañana, como un clavo, el profesor emérito Noam Chomsky, lingüista y filósofo, de 86 años, está ya en la brecha, dando una entrevista a un periodista francés en su despacho del departamento de Lingüística del Massachussets Institute of Technology (MIT).
Estamos en el legendario Stata Center, construido por Frank Gehry en acero y ladrillo. La facultad de Ciencias de la Información, Inteligencia e Informática está abarrotada de estudiantes, con abrumadora mayoría asiática. En la octava planta, junto a un ascensor, la guarida de Chomsky y sus secuaces huele a café recién hecho, y se respira calma y camaradería.
En un despacho contiguo al de Chomsky está el nonagenario Morris Halle, un barbudo diminuto de ojos vivos, con la chaqueta llena de migas y pinta de haber compartido vodka y revoluciones con Bakunin. The New Yorker ha comparado a la pareja de lingüistas con Dante y Virgilio, con Sherlock Holmes y Watson. Halle, un lingüista egregio, fue quien llevó a Chomsky al MIT en 1955, cuando nadie se atrevía a contratar a aquel joven judío, brillante y airado recién doctorado en Harvard. En 1968, los dos escribieron a cuatro manos el libro más importante de la historia de la Lingüística, The Sound Pattern of English, que hizo por la fonología –el estudio del sonido de las palabras- lo que Chomsky había hecho antes –a los 29 años- por la sintaxis: le dio forma y la convirtió en una ciencia.
Otro personaje clave en la vida de Chomsky es su secretaria, Bev Stohl, una mujer encantadora que en un aparte bromea sobre los venerables maestros: “Ahí los tienes, entre los dos suman más de 200 años”. El despacho de Chomsky, forrado de libros sobre anarquía, guerra, historia y lingüística, es luminoso y amplio, y está presidido por dos grandes fotos de Bertrand Russell, ídolo y referencia del pensador ateo y pacifista. Chomsky sale a recibir al segundo entrevistador del día con gesto afable y sonriente. Se nota enseguida que ha perdido energía y oído y que tiene la voz queda. Pero escucharlo sigue siendo toda una experiencia: tras abrazar todas las causas justas y perdidas, el viejo azote del imperialismo yanqui sigue siendo un Quijote incurable y un analista implacable. Guarda memoria prodigiosa de fechas, hechos, libros y discursos, no pierde el hilo en ningún momento y mantiene la cabeza clara, ágil y potente.
Además de dar sus clases, escribir sus artículos y atender a sus alumnos, Chomsky imparte conferencias allá donde le invitan –“tengo la agenda llena hasta 2016”, dice- y contesta personalmente a las docenas de mensajes y cartas que recibe cada día. Según su secretaria, “el hombre no dice nunca que no, simplemente no sabe”. La prueba llega al final de los 45 minutos de entrevista, cuando el periodista le invita a ser presidente de honor del comité editorial de CTXT. Chomsky responde: “Bueno, no participo en comités... ¡Pero si es honorario, podría!”.
-Se le ve sonriente. ¿Todavía encuentra razones para ser optimista?
-Bueno, algunas hay. Aunque no faltan tampoco para ser pesimista. La Humanidad tendrá que decidir, y no a largo plazo, si quiere sobrevivir u olvidar dos enormes e inminentes amenazas: una es las catástrofes medioambientales, la otra es la guerra nuclear. El Boletín de los Científicos Atómicos, que ha sido el principal monitor de cuestiones nucleares y estratégicas durante muchos años, publica un famoso reloj del “Juicio Final”. Determina la distancia a la que las manecillas del reloj deberían estar de la medianoche. Y acaban de adelantarlo a tres minutos del final. Es lo más cerca que hemos estado desde la Crisis de los Misiles de Cuba. La amenaza nuclear sigue aumentando; siempre ha sido significativa, y es casi un milagro que escapáramos de ella. En este momento, EEUU está dedicando un billón de dólares a modernizar y poner al día su arsenal nuclear. El Tratado de No Proliferación Nuclear nos obliga a comprometernos a eliminar estas armas, a mostrar signos de querer eliminarlas. No hay nada de eso. Rusia sigue su carrera, y algunas potencias menores también.
-Pero casi nadie habla de ello.
-No se habla mucho, salvo algunos analistas estratégicos, expertos económicos y otra gente preocupada por estas cuestiones. Pero hay amenazas muy serias. Una es el conflicto en Ucrania. Uno confía en que las potencias se frenarán, pero viendo los antecedentes no es en absoluto seguro. Sólo un ejemplo: a principios de los años 80, la Administración Reagan decidió sondear las defensas rusas. Así que simularon ataques por tierra y aire, incluyendo armas nucleares. No dijeron a los rusos lo que estaban haciendo porque querían provocar no un simulacro sino una alerta real. Fue un momento de extrema tensión. Reagan acababa de anunciar iniciativas estratégicas de defensa como la guerra de las galaxias, pero los analistas de ambos bandos lo interpretaron como un arma de primer ataque. No es un misil defensivo, si en algún momento llega a funcionar, sino una garantía para lanzar el primer ataque. Ahora, conforme los archivos rusos se han ido haciendo públicos, la Inteligencia de EEUU ha reconocido que la amenaza fue extremadamente seria. De hecho, un informe reciente asegura que casi estalla la guerra.
-Así que estamos vivos de milagro.
-Vuelvo a su pregunta inicial… ¿Optimismo? Es siempre la misma historia. Siempre, no importa cómo juzgues lo que está pasando en el mundo, tienes, básicamente, dos opciones. Puedes decidir ser pesimista, decir que no hay esperanza y abandonar todo esfuerzo, en cuyo caso contribuyes a asegurar que suceda lo peor. O puedes agarrarte a cualquier esperanza –siempre hay alguna– e intentar hacer lo que puedas –y quizás así seas capaz de evitar un desastre, o incluso, de abrir el camino a un mundo mejor.
-Usted cambió la lingüística cuando tenía 29 años, y luego intentó cambiar el mundo. Todavía sigue en ello. Imagino que lo segundo ha sido más duro que lo primero. ¿Ha valido la pena?
-¡Cambiar la lingüística también fue bastante duro! Tiene un poco de ciencia, aspectos de filosofía contemporánea… Creo que he estado en el lado adecuado, aunque formo parte de una pequeña minoría.
-¿Y diría que el balance ha sido positivo?
-Ha habido éxitos, no sólo míos, sino de la oposición popular a la violencia, a la guerra, a la desigualdad. El movimiento por los derechos civiles –en el que yo no fui una figura de referencia pero estuve involucrado, como tantos otros–, consiguió objetivos significativos, aunque no todos los que perseguía, ni mucho menos. Si hacemos caso a la retórica oficial, la lucha de Martin Luther King acaba en 1963 con su famoso discurso Yo tengo un sueño, que condujo a la legislación de los derechos civiles y a una mejora significativa de los derechos de voto y de otros derechos en el Sur. Pero King no se detuvo en ese punto. Continuó luchando contra el racismo del Norte, y también intentó generar un movimiento por los pobres, no sólo negros, sino los pobres en general. King fue asesinado en Memphis (Tennessee) mientras apoyaba una huelga de funcionarios. Luego, su mujer, su viuda, lideró la Marcha por el Sur, por todas las zonas donde había habido disturbios, llegó a Washington y montó una acampada, Resurrection City. Aquel era el Congreso más liberal de la historia: les permitieron quedarse un tiempo, y luego mandaron a la policía de noche, destruyeron el campamento y desalojaron a todo el mundo. Ese fue el final del movimiento para atajar la pobreza. Hoy sabemos que gran parte del problema no ha sido erradicado. ( SIGUE )
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